viernes, 14 de agosto de 2026

La gran constitución

 

En el año 1763, terminó en América la guerra (que comenzó en 1754) de Gran Bretaña contra Francia y sus aliados indios, con la victoria de los británicos. En Europa, Gran Bretaña estaba también desde hace siete años en guerra, de la cual el conflicto en América era una parte. Ambas guerras significaron para el Gobierno Británico el agotamiento de sus recursos y la adquisición de una enorme deuda. El Parlamento trató de conseguir recursos aumentando los impuestos a los ciudadanos británicos, pero estos se resistieron realizando fuertes protestas y logrando que el Gobierno retire los incrementos a sus impuestos. Todavía urgentemente necesitado de recursos, el Gobierno puso su mirada en las colonias que poseía en América.

El Parlamento Británico puso fuertes cargas impositivas a varias mercancías que se necesitaban en las colonias, como azúcar y molasas. En 1764 dictó la Ley del Azúcar imponiendo un impuesto al azúcar, que tuvo un fuerte rechazo por parte de los colonos. Emitió también la ley monetaria mediante la cual las colonias no podían emitir su propia moneda, todas las transacciones debían realizarse con oro, lo que hacía a las colonias financieramente dependientes de la corona.

Adicionalmente reactivó la Ley de Navegación de 1651, que estipulaba que los bienes que se importaban o exportaban por las colonias británicas (incluyendo las de Asia y África) tenían que ser transportadas por barcos construidos por británicos. La tripulación de los barcos debía estar constituida en un 75 % por tripulantes británicos. Los bienes de las colonias debían ser llevados a la metrópoli por barcos británicos. Otra ley de navegación de 1660 establecía que los colonos podían comerciar mercancías como tabaco, arroz o índigo solamente con otras colonias británicas o con Gran Bretaña. Eso significaba que a los colonos no se les permitía comerciar con otros países. Otras leyes prohibían la manufactura de productos como sombreros o hierro en las colonias. Una ley emitida en 1675 prescribía que los ciudadanos de las colonias debían proveer de comida y alojamiento a las tropas británicas.

La ley de la estampilla, decretada en marzo de 1765, requería que periódicos, documentos de propiedad, diplomas de graduación, juegos de dados y cartas y otros documentos deberían llevar una estampilla de valor, lo que aumentaba el costo de adquirir el documento. Esta ley enfureció a los colonos americanos, que creían que estas cargas eran por la falta de representación en el Parlamento Británico. La ley fue abrogada por la resistencia que llevaron a cabo los colonos, pero el Parlamento reaccionó decretando la Ley Declaratoria por la cual el Parlamento podía crear leyes para las colonias, cuando considere que sea adecuado. Las leyes Townshend impuso tarifas a importaciones de las colonias como cristales, plomo, pinturas y té. Los colonos protestaron y el Parlamento levantó las tarifas a las importaciones, excepto a la tarifa al té.

Todas estas medidas impositivas originaron movimientos de resistencia en las colonias. Uno de ellos era el de “Los Hijos de la Libertad” liderado por Samuel Adams, John Hancock y Paul Revere, que organizaron los “Comités de Correspondencia”. El 5 de marzo de 1770, un grupo de colonos protestó en Boston frente a la Casa de Impuestos, que estaba resguardada por soldados británicos. Los colonos protestaron acremente, lo que ocasionó la reacción de los soldados que dispararon contra la protesta matando a cinco manifestantes. Paul Revere produjo un grabado de la masacre de Boston, que se convirtió en un símbolo de la independencia de las colonias de América del Norte. De las leyes Townshend estaba vigente la tarifa al té. El encarecimiento del costo del té produjo un profundo resentimiento en las colonias. Cuando un cargamento de medio millón de libras de té llegó a los puertos de Philadelphia, New York y Boston, en los dos primeros los colonos no dejaron que atraquen los barcos y en Boston mientras los barcos estaban atracados en el puerto, Samuel Adams, Paul Revere y más de 100 patriotas (algunos vestidos como nativos americanos) abordaron los barcos y echaron al agua 340 fardos de té. Por esta acción fue clausurado el puerto de Boston y fue impuesto un gobierno militar.

La rebelión comenzó en Massachusetts, en septiembre de 1774 el Gral. Thomas Gage mandó tropas para rescatar cañones y pólvora almacenados en Cambridge y Charleston. La Asamblea de Massachusetts decidió desafiar las ordenes de Gage, reconstituyéndose como Congreso Provincial. Puso a John Hancock como jefe de un Comité de Seguridad, encargado de supervisar la defensa de la colonia. Para asegurarse el control de la milicia, el Congreso pidió la renuncia de todos los oficiales, para formar una nueva milicia con oficiales políticamente confiables. El Congreso comenzó a reunir equipo militar en Concord y en toda la colonia los hombres comenzaron a realizar entrenamientos militares.

El Gral. Thomas Gage recibió órdenes del secretario colonial Lord Dartmouth, de tomar acciones para restaurar la autoridad real en Massachusetts. Gage decidió tomar el depósito de armas de Concord y capturar a los líderes patriotas Samuel Adams y John Hancock que estaban en Lexington cerca de Concord. Gage quiso tomar por sorpresa a los patriotas, pero éstos ya tenían pleno conocimiento de la campaña británica y la iban observando en su avance. La columna británica estaba compuesta por 700 hombres al mando del coronel Francis Smith. En Lexington los esperaban 70 milicianos. Cuando éstos se retiraban, alguien hizo un disparo contra los británicos, lo que ocasionó la respuesta de éstos, matando a ocho milicianos e hiriendo a diez. La columna británica llegó a Concord, encontrando que Adams y Hancock se habían retirado y que la mayor parte del armamento y municiones había sido retirado y ocultado. Mientras tanto una gran cantidad de milicianos se reunió en torno a Concord. En North Bridge, una brigada disparó contra los británicos matando o hiriendo a 18. El coronel Smith ordenó la retirada, la que fue atacada ferozmente por los milicianos. Solamente la llegada a tiempo de una brigada de mil hombres al mando del Gral. Earl Percy, salvó a la columna de Smith de su aniquilamiento.

El sentimiento por la independencia creció gradualmente. Muchos pensaban que la actitud de Londres podía cambiar frente a la resolución de las colonias demostrada en Massachusetts. En América se esperaba una solución política que garantizase los derechos de los americanos y se les concediese tener un gobierno propio, dentro del marco del Imperio Británico. Pese a que en el Parlamento Británico hubo miembros que apoyaban la causa americana y peticiones de asociaciones de mercaderes que se pacifiquen las colonias, el rey Jorge III, el Parlamento y el Gobierno declararon que en América se había manifestado un movimiento abierto de rebelión. Para presionar a las colonias, el Gobierno Británico cortó el comercio con ellas, con el fin de arruinar sus economías. Comenzó a formar un ejército para que vaya a combatir la rebelión, incluso reclutando mercenarios alemanes. Con estas medidas, los americanos claramente veían que sus derechos y libertades ya no estaban garantizados dentro el Imperio Británico.

En enero de 1776 Thomas Paine, un periodista de Philadelphia publicó un artículo argumentando por la independencia, que le llamó “Sentido Común”. En el artículo presento las razones por las cuales, las colonias debían independizarse de Gran Bretaña. Se imprimieron más de 100.000 copias. El sentimiento por la independencia se asentó en las colonias americanas, especialmente en aquellas que estaban ya en la lucha contra el dominio colonial. Las colonias comenzaron a llamarse estados. Un congreso fue llamado para discutir la independencia a llevarse a cabo en Philadelphia. Las colonias de Massachusetts, Carolina del Norte y del Sur, Georgia y Virginia propusieron directamente la separación de Gran Bretaña.

En el congreso de Philadelphia se debatió vigorosamente la resolución por la independencia. Los delegados de las colonias de Pennsylvania y Nueva York se opusieron a la resolución. El delegado por Pennsylvania John Dickinson arguyó apasionadamente contra la independencia. El principal argumento de Dickinson era que las colonias no estaban preparadas para afrontar la guerra con Gran Bretaña, que en ese entonces era la mayor potencia militar del planeta. Decía también que se iba a intensificar la división entre las colonias. Los partidarios de la independencia argumentaron que las acciones de los británicos excluían toda posibilidad de reconciliación, el rey y el parlamento británico estaban determinados a aplastar toda resistencia americana. En estas circunstancias, independencia y confederación ofrecían la mejor esperanza para afrontar la amenaza, con la condición de que las colonias se mantengan unidas. Además constituyéndose como un nuevo estado, se podría buscar alianzas con otros estados, en especial con Francia y España. En realidad la independencia era ya un hecho concreto en el Congreso.

En junio de 1776, el Congreso debatió la independencia por varios días. El primero de julio se realizó la primera votación. Nueve colonias apoyaron la independencia, South Carolina, Delaware, Pennsylvania y New York retuvieron sus votos. El 2 de julio, Caesar Rodney llegó y con su voto puso a Delaware en la columna del sí. La abstención de Robert Morris y otro colega cambió el balance de la delegación de Pennsylvania en favor de la independencia. Cuando se recontaron los votos, doce colonias habían votado por la independencia. Solo faltaba el voto de New York, que se había abstenido esperando instrucciones de la colonia, hasta que llegó la decisión de apoyar la independencia. Con ello la votación a favor de la independencia fue unánime.

Thomas Jefferson era miembro de la delegación de Virginia al Congreso Continental. Se presentó al Congreso “trayendo la fama de una pluma maestra” por un panfleto que había escrito. En julio de 1774 Jefferson escribió una serie de instrucciones para la primera delegación de Virginia al Congreso Continental. El documento fue publicado por sus amigos con el título de “Una vista sumaria de los derechos de América Británica”. Este documento constituyó un borrador de la declaración de la independencia de las colonias británicas.

En el Congreso, Jefferson se distinguió más como un escritor que como un orador, no intervenía en los debates. Los líderes del Congreso en 1975 lo escogieron para que escribiera sobre la guerra inminente que tenían que afrontar las colonias rebeldes titulado “Declaración de las Causas y la Necesidad de Tomar las Armas”. En esta declaración Jefferson hizo una apasionada justificación de la necesidad de las colonias de luchar por su independencia, con un lenguaje ofensivo contra la monarquía, que tuvo que ser atenuado por John Dickinson de la facción moderada del Congreso. Hacia el final del verano de 1775, Jefferson fue parte de varios comités y encargado de redactar reportes. Desde diciembre de 1775 hasta la mitad de mayo de 1776, Jefferson se retiró a su casa en Monticello, para cuidar de su esposa enferma y recuperar su tranquilidad, que no la recuperó porque murió su madre y estuvo preocupado por haber dejado de atender sus deberes en el Congreso Continental.

Regresó a Philadelphia el 14 de mayo de 1776. La legislatura de Virginia estaba reunida en convención en Williamsburg, para redactar una constitución estatal. Otros estados estaban también redactando sus constituciones. Jefferson pensaba que el establecimiento de gobiernos estatales era el camino para declarar la independencia, pero él permaneció en Philadelphia. Entre la segunda quincena de mayo y la primera de Junio, Jefferson puso todas sus energías en escribir tres borradores de constitución para su estado de Virginia.

El 7 de junio de 1776 Richard Henry Lee propuso al Congreso la resolución de “que estas colonias unidas están y tienen el derecho de ser libres e independientes”. Virginia instruyó a sus delegados que propongan la total y completa independencia de Gran Bretaña. El Congreso decidió fijar la votación sobre la resolución de Lee para el 1º de julio. En el intermedio se decidió designar un comité para preparar un documento que implemente la resolución. El comité designó a John Adams y Thomas Jefferson para que preparen el documento. John Adams delegó la tarea completamente a Thomas Jefferson.

Jefferson escribió la declaración de independencia en muy poco tiempo, uno o dos días. Mostró el borrador a Adams y Franklin, quienes sugirieron unas pocas y menores revisiones. El comité presentó el documento al Congreso Continental el 28 de junio. Después de debatir y aprobar la resolución de Lee, el Congreso revisó el documento, le hizo varios cambios y suprimió un cuarto del texto. El 4 de julio de 1776 el Congreso aprobó la versión revisada y la Declaración de Independencia fue enviada al impresor para su publicación.

La mayor parte del debate y de las revisiones que se hicieron al manuscrito de Jefferson, se enfocaron en la larga lista de acusaciones contra el rey Jorge III. Entre ellas, Jefferson acusaba al rey de librar “una cruel guerra contra la naturaleza humana” al establecer la esclavitud en Norte América y de bloquear los esfuerzos de las colonias de terminar con el comercio de esclavos. Los miembros del Congreso suprimieron esta parte, porque constituía una clara condena de la esclavitud. En sus notas sobre el debate, Jefferson se quejaba de que los principios que quería establecer contra la esclavitud y el comercio de esclavos no fueron aceptados por la mayoría de los delegados. Insistió en que no estaba buscando “originalidad de principio o sentimiento” si no que ofrecer una “expresión del pensamiento americano”.

La justificación de la Declaración de la Independencia está expresada en la sentencia: “Nosotros sostenemos estas verdades de ser propiamente evidentes; que todos los hombres son creados iguales; que han sido dotados por su Creador con ciertos inalienables derechos; que entre ellos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para asegurar estos derechos, los gobiernos se instituyen entre hombres, derivando sus justos poderes del consentimiento de los gobernados”.

El 10 de mayo de 1775 fue nombrado George Washington comandante en jefe del ejército continental de los Estados Unidos, para librar la guerra inminente que se iba a producir con Gran Bretaña, que estaba preparándose para recuperar sus colonias. Washington formó un ejército con los ciudadanos del nuevo estado que no tenían ninguna experiencia militar. Demostró ser un gran estratega y con las fuertes limitaciones que tenía, pudo formar un ejército para enfrentar al poderoso ejército británico, que además disponía de la fuerza naval más poderosa del mundo. Sabiendo cuando retirarse y cuando atacar y con la energía de su mando, pudo debilitar la fuerza militar británica y formar una fuerza capaz de defender la creación de los Estados Unidos. Después de seis años, Washington al mando de un ejército franco americano y la participación de la flota francesa, el 17 de octubre de 1781 obligó al comandante británico Lord Cornwallis a pedir la rendición, que se produjo dos días después. Las negociaciones para terminar la guerra tomaron cinco meses. Finalmente en el tratado que se firmó en Paris en septiembre de 1783, Gran Bretaña renunció a sus colonias en el éste de América del Norte, dando paso a la creación de los Estados Unidos.

Durante la guerra y durante seis años después, la nueva nación estuvo gobernada por el Congreso, cuyos representantes firmaron la declaración de la independencia. No había gobernador o jefe ejecutivo y corte nacional para interpretar la ley. Cada estado tenía un voto. El Congreso tenía poder militar y diplomático, no podía imponer impuestos y regular el comercio. En mayo de 1787, delegados de los estados, con la excepción de Rhode Island, se reunieron en Philadelphia para revisar los Artículos de la Independencia y diseñar un sistema de gobierno. George Washington fue elegido presidente de la convención. John Adams y Thomas Jefferson estaban en Francia como enviados diplomáticos.

Los padres fundadores querían replicar la República Romana, siguiendo las ideas americanas de libertad individual, gobierno limitado e imperio de la ley. Se estableció tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial y como tenía la República Romana, el poder legislativo estaría compuesto por el senado y la cámara de representantes. El senado que sería el cuerpo gubernamental tendría dos representantes por cada estado y la cámara de representantes tendría representantes de acuerdo con su población. Se debían elegir los representantes del poder legislativo mediante elecciones. La elección de presidente y vicepresidente se haría mediante un Colegio Electoral, cuyos miembros serían elegidos mediante elecciones. En el caso de que ningún candidato hubiera recibido una mayoría de votos de los miembros del Colegio Electoral, la selección de presidente y vice presidente se haría en la Cámara de Representantes. El Poder judicial estaría compuesto por una Corte Suprema y Cortes inferiores que el Congreso de tiempo en tiempo ordenaría y establecería.

El 17 de septiembre de 1787, después de mucho debate, la convención completó la Constitución de los Estados Unidos. El comienzo de la Constitución expresa el fundamento de la creación del nuevo estado: “Nosotros el pueblo de los Estados Unidos, en orden a formar una más perfecta Unión, establecer Justicia, asegurar la Tranquilidad doméstica, proveer para la defensa común, promover el Bienestar general y asegurar las Bendiciones de Libertad para nosotros y para nuestra posteridad, decretamos y establecemos esta Constitución para los Estados Unidos de América”.

En el Artículo V prescribía que el Congreso podía proponer Enmiendas a la Constitución, cuando 2/3 de los representantes de ambas cámaras lo consideraba necesario o cuando 2/3 de las Legislaturas de los estados propusieran llamar a una convención para proponer Enmiendas. Las enmiendas serían aprobadas por 3/4 de los representantes en el Congreso y 3/4 de las legislaturas de los estados. Las diez primeras enmiendas fueron ratificadas el 15 de diciembre de 1791 y constituyen lo que se llama “Bill of Rights” (Carta de Derechos). La Enmienda I prescribe “El Congreso no hará ley respecto a establecimiento de religión o prohibiendo su libre ejercicio o restringiendo la libertad de discurso o el de prensa o el derecho de la gente de reunirse pacíficamente y la petición al Gobierno por el resarcimiento de daños”. Las otras enmiendas se refieren a la creación de una milicia, al derecho a portar armas, al derecho de la gente a tener seguridad en sus personas, casas, documentos y efectos, contra intervenciones y registros sin razón, el derecho a un debido proceso y a un juicio rápido y público por un juez imparcial, el derecho de los ciudadanos a no ser requeridos con excesivas garantías o multas y a no ser infringido con crueles o inusuales castigos. La Enmienda XI fue ratificada el 15 de junio de 1804 y la última la Enmienda XXVII fue aprobada el 7 de mayo de 1992.

Pese a la resistencia que puso a ser nombrado presidente, George Washington tomó juramento el 30 de abril de 1789 en el balcón de una mansión ubicada en 39Broadway de Wall Street de New York, con la presencia del Congreso recientemente constituido, John Adams juró como vicepresidente. En 1790 el Congreso aprobó una ley para la construcción de la capital a orillas del río Potomac, en el límite de los estados de Virginia y Maryland. En las elecciones de 1792 fue reelegido George Washington como presidente, al cabo de su segundo término se retiró a su residencia en Mount Vernon. La permanencia en la presidencia de dos términos de George Washington, estableció la tradición de los dos términos en la presidencia, que fue establecido por ley en 1951. La capital de los Estados Unidos fue terminada en la administración de John Adams, el segundo presidente. Se le puso el nombre de Washington, en honor del que consiguió la independencia, creando un ejército y derrotando al ejército británico, ubicada dentro del Distrito de Columbia, nominado en honor de Cristóbal Colón.

El 14 de julio de 1789 el pueblo de Paris asaltó la Bastilla, dando comienzo a la revolución de los burgueses contra el régimen absolutista del rey y los privilegios que tenían los nobles y el clero. Los Estados Generales convocados en mayo de 1789 por el rey Luis XVI, para enfrentar la crisis política y económica que estaba atravesando Francia, se convirtieron en la Asamblea Constituyente. La toma de la Bastilla consolidó el poder de la Asamblea, que tenía que definir un nuevo sistema de gobierno para Francia. Siguiendo el ejemplo de la declaración de independencia de los Estados Unidos, el 26 de agosto de 1789 la Asamblea Constituyente aprobó la declaración de los derechos del ciudadano: de libertad, igualdad y fraternidad, de inviolabilidad de la propiedad y resistencia a la opresión.

Mediante elecciones, la Asamblea Constituyente se convirtió en Asamblea Legislativa, compuesta por 260 diputados que ocupaban el ala derecha de la sala, que propugnaban la monarquía constitucional, 140 diputados (jacobinos) que ocupaban el ala izquierda, contrarios al régimen monárquico y 300 diputados que estaban en el centro, que apoyaban la revolución, pero que no se definían por ningún sistema de gobierno. La Asamblea Legislativa, controlada por la burguesía conservadora, enfrentó una grave conflictividad interna, originada por la grave crisis económica y la actitud amenazadora de las potencias europeas. Creyendo que la revolución podría salvarse adelantándose a declarar la guerra a las potencias enemigas, el rey Luis XVI, a instancias de la Asamblea, declaró la guerra a Austria.

La izquierda liderada por Robespierre pidió la disolución de la Asamblea Legislativa y la conformación de una Convención Nacional mediante sufragio universal, que instaurase la República. El descontento popular por la situación económica y la inestabilidad política, hizo que las clases populares se sublevaran y asaltaran el Palacio de las Tullerías. Luis XVI fue depuesto y encarcelado. Desbordada por los acontecimientos la Asamblea Legislativa se disolvió y se convirtió en Convención Constituyente, donde ya no estaban los monárquicos y estaba compuesta por los girondinos, una derecha partidaria de una república conservadora (160 diputados) una izquierda y extrema izquierda (jacobinos) partidaria de una república democrática radical antiburguesa (140 diputados) y un centro (380 diputados) que no tenía posiciones ideológicas definidas. La Convención dirigida por los girondinos enjuició y condenó a muerte al rey Luis XVI.

En el verano de 1793, los diputados izquierdistas, con el apoyo de las masas parisinas, expulsaron de la Convención a los diputados derechistas. Robespierre, el líder de los diputados izquierdistas, impuso el régimen de la guillotina, para eliminar a los diputados opositores. Finalmente los diputados del centro urdieron un complot contra Robespierre, que fue ejecutado en la guillotina, junto con veinte de sus partidarios.

La Convención acabó en manos de la burguesía conservadora apoyada por el ejército, que estaba combatiendo en Europa a una coalición de monarquías con mucho éxito. En la campaña militar de la República empezó a sobresalir Napoleón Bonaparte. La República recibía inmensos recursos de las victorias del ejército francés en los países europeos. Aprobaron una constitución conservadora con tres poderes: el legislativo compuesto por dos cámaras, el judicial y el ejecutivo constituido por cinco directores (Directorio). Ante la creciente presión de jacobinos izquierdistas y realistas fuera de la Convención, el Directorio para salvaguardar sus intereses, cedió el poder a Napoleón Bonaparte. Un estadista notable y un genio en el arte militar, Napoleón estableció un gobierno que le dio a Francia orden y estabilidad. Sus numerosas victorias militares lo convirtieron en cónsul gobernador vitalicio para finalmente coronarse como emperador. Napoleón fue derrotado en Waterloo el 15 de junio de 1815 por una coalición de monarquías europeas. La monarquía fue restituida en Francia y se consolidó el poder de los reyes en Europa.

La siguiente rebelión contra el régimen monárquico fue el de las colonias españolas en América. Desde México hasta Sudamérica se establecieron estados republicanos, con constituciones democráticas siguiendo el modelo de la constitución de los Estados Unidos. El proceso de liberación se llevó a cabo en tres escenarios: México, América Central y América del Sur. El nombre oficial de México es “Estados Unidos de México” y en el resto de América española se fundaron repúblicas democráticas. Sin rebelión, el Brasil portugués se convirtió en una República Federativa del Brasil. Así en todo el continente americano se fundaron estados republicanos, con la excepción de Canadá, Belice y las Guayanas.

El tercer presidente de los Estados Unidos Thomas Jefferson dobló el territorio, a través de la compra a Francia de Louisiana. Así los Estados Unidos se fueron extendiendo hasta la costa del mar Pacífico, ocupando territorios, una buena parte pertenecientes a México. A lo largo de 250 años se sucedieron los gobiernos, siguiendo rigurosamente lo que prescribe la constitución, convirtiéndose en la primera economía y en el país más poderoso del planeta. La constitución de los Estados Unidos estableció las bases para la democracia moderna, con los principios de libertad e igualdad para los ciudadanos, elección del gobierno por éstos, separación e independencia de tres poderes del estado (ejecutivo, legislativo y judicial) y la instauración de un sistema de leyes para evitar excesos por parte del gobierno, condenar los delitos y salvaguardar los derechos civiles. Los reyes, para no desaparecer, aceptaron los sistemas de gobierno de monarquías constitucionales, dejando que el gobierno sea constituido por procedimientos democráticos. En el siglo XX, la democracia se extendió por todo el mundo, aunque con la existencia de sistemas dictatoriales, que aún hoy día persisten.

Un asunto pendiente de la Constitución de los Estados Unidos fue el de la esclavitud, para el cual tuvo que haber una guerra civil y un gran presidente (Abraham Lincoln) para que se la aboliera y muchos años más para que se reconocieran los derechos civiles de la población afroamericana. Hasta mediados del siglo XX, en los estados sureños y en muchas partes de los estados norteños, los ciudadanos afroamericanos eran considerados ciudadanos de segunda clase y sufrían de actos de humillación y discriminación e incluso de violencia. Los estados del Sur tenían leyes que hacían explícita la discriminación. Esto contradecía a la Declaración de la Independencia, que decía que “todos los hombres son creados iguales”. Comenzando la década de los años 1950, el pastor evangélico Martin Luther King Jr. liderizó un movimiento pacífico de reivindicación de los derechos civiles de los afroamericanos, que fue apoyado por el presidente John F. Kennedy, quien propuso una ley de desagregación, que derivó en legislación de derechos civiles impulsada por su sucesor Lyndon B. Johnson, después de haber sido asesinado.

Estudiando en Japón como becario del Ministerio de Educación, me permitió conocer la calidad del pueblo japonés, expresada en sus cualidades de honradez, disciplina, dedicación al trabajo y respeto a la autoridad, a la ley, a los mayores y a las otras personas. Estudiando en la Universidad de Hiroshima, ciudad donde cayó una de las bombas, que obligó a que el emperador Hirohito declarase la rendición del Japón ante los Estados Unidos y que viniera la ocupación por parte de su ejército. El Japón estaba destrozado, los japoneses no tenían ni para comer. Con disciplina, trabajo, con bajos salarios, sin vacaciones y con una nueva constitución, el Japón surgió hasta convertirse en la segunda economía del planeta.

La nueva constitución salió de un error de traducción. El representante del gobierno japonés le pidió al Gral. Douglas Mac Arthur, jefe de la ocupación, que se hiciera un reglamento de la ocupación. El traductor usó el término de constitución y Mac Arthur entendió que se estaba pidiendo que en Estados Unidos se redactase una constitución para el Japón. De los Estados Unidos vino la constitución, que fue la base para que el Japón redactase su constitución. Siendo ya una potencia económica antes de la guerra, el Japón pasó de un sistema oligárquico a un sistema democrático. Cuatro empresas, entre las que estaba Mitsubishi, dominaban la economía japonesa. Mitsubishi fabricaba desde fósforos hasta portaaviones. La constitución democrática permitió que numerosas empresas entraran en la economía. El 90 % de las empresas japonesas son empresas pequeñas, incluso familiares, que proveen productos a las empresas grandes y a la economía.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos ocuparon Alemania Occidental y Corea del Sur. Alemania Occidental tuvo un notable crecimiento económico, mientras que Alemania Oriental ocupada por la Unión Soviética permanecía en un crítico estancamiento económico. Alemania Occidental con la adopción de un sistema democrático de inspiración estadounidense, fue por muchos años la tercera economía del planeta y más cuando se le unió Alemania Oriental. Corea del Sur con la adopción de un sistema democrático de gobierno de estilo estadounidense, a partir de los años 70 pasó a ser, de una economía subdesarrollada a ser la 12ava economía del planeta. En contraposición Corea del Norte que tiene un sistema de gobierno dictatorial soviético, tiene una economía dirigida al desarrollo nuclear y el 60 % de la población apenas tiene para comer, no tiene servicios básicos, ni electricidad. Es así que entendí lo que un amigo me dijo, que para que progrese Bolivia, debería declararle la guerra a los Estados Unidos.

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