martes, 23 de diciembre de 2025

100 años del Club de Tenis La Paz

 

I

El deporte del tenis fue traído a Bolivia junto con el futbol, por los británicos que trabajaban en las dos compañías ferroviarias que administraban los ferrocarriles recientemente construidos en el país, Antofagasta Bolivia Railway Co. y Bolivian Railway Co. En el primer cuarto del siglo XX ya se jugaba tenis en Quechisla, Catavi, Villazón, Tupiza, Uyuni y Oruro, ciudades conectadas por el ferrocarril e íntimamente relacionadas con la minería. Una de las primeras canchas de tenis construidas en la ciudad de La Paz fue en el barrio ferroviario, donde estaba la estación de ferrocarriles, las oficinas de Bolivian Railway Co y las viviendas de sus empleados. Esta cancha todavía existe entre las calles Vásquez y Salamanca en el barrio de Pura Pura y pertenece al Club de Tenis Ferroviario, fundado en 1923. Otras canchas había en el Instituto Americano y en la Plaza Riosinho.

Los antecedentes del Club de Tenis La Paz se encuentran en la cancha de tenis que había en la calle Murillo cerca de la plaza San Pedro, perteneciente al Sr. Abel Peñaranda, a donde venían a jugar tenis, los que posteriormente fundaron el Club de Tenis La Paz. Inicialmente los tenistas que venían a jugar eran empleados de la Bolivian Railway Co. Posteriormente se incorporaron jugadores nacionales. Para jugar tenis, tenían que pagar un alquiler (80 Bs. por mes y que después subió a 100 Bs.). Los asistentes a la cancha fundaron el “La Paz Lawn Tenis Club” el 11 de noviembre de 1920. En diciembre de 1921 el club firmó un contrato de alquiler ampliatorio por tres años hasta el 31 de diciembre de 1924. Inicialmente los miembros del club eran 10, posteriormente se incorporaron 3 y decidieron finalmente aumentar el número de miembros a 20.

El club tenía un directorio compuesto por presidente, vicepresidente, tesorero, capitán y vocales. En mayo de 1925 se decidió la disolución del La Paz Lawn Tenis Club, por el retorno de algunos miembros del club al Reino Unido y también por el propósito de dejar la cancha de tenis alquilada. El 3 de mayo de 1925, la asamblea extraordinaria de socios decidió “abandonar el local de la calle Murillo, liquidar el club y fundar uno nuevo, cobrar el resto de cuotas para salvar el déficit y traspasar a título gratuito la totalidad de los muebles útiles del club al nuevo “Club de Tenis La Paz”. Los 14 socios que quedaban decidieron emprender la creación de un club de tenis con local propio, que tenga canchas de tenis y ofrezca también otras facilidades deportivas y diversas ofertas de recreación. Para ello pensaron formar un capital mediante la oferta de acciones.

Al frente del emprendimiento estaba Arturo Heskett, presidente del disuelto club y Carlos Guachalla Solares que era tesorero y fue el mayor impulsor de la creación del Club de Tenis La Paz, fue presidente del club durante 16 años. Ofreció su domicilio para la venta de acciones, se vendieron 255 acciones a un valor nominal de 200 Bs. Con el capital recaudado, se compró 7.300 m2 de terreno de la Sra. Carmen de Ernst y 500 m2 de los sucesores de Benedicto Goitia, situados en lo que hoy es el hotel Real Plaza (ex Radisson) en la Av. Arce.

Los nuevos socios, el 7 de mayo de 1925 aprobaron los estatutos y se procedió a la construcción de la sede. El 22 de junio de 1925 el presidente de la república Bautista Saavedra firmó la personería jurídica, el presidente Saavedra tenía la acción No 154. La sede del club fue inaugurada el 25 de octubre de 1925, tenía 3 canchas de tenis y el edificio de atención al socio con oficinas, vestidores, baños, duchas, comedor, cocina, cantina y otras instalaciones. Entre los socios había empresarios, intelectuales, escritores, profesionales y miembros de distinguidas familias de La Paz. El presidente del primer directorio fue Arturo Heskett, vicepresidente Abel Soliz, secretario Manuel Carrasco, tesorero Carlos Guachalla, capitán general Joel Jorgensen, vocal Elard Daulsberg y un cuerpo de consejeros de ocho miembros, entre los que estaba el Arq. Emilio Villanueva, constructor del edificio de la alcaldía de La Paz.

El flamante Club de Tenis La Paz se convirtió en la ciudad de La Paz en una institución de referencia y de gran prestigio. Desde los primeros años los directorios se empeñaron en mejorar la infraestructura deportiva (se construyeron otras tres canchas y un frontón) el edificio y los jardines. Se importó del Reino Unido pelotas, raquetas y redes y se tradujo el documento “The Lawn Tennis Pocket Diary” para la implementación correcta del juego del tenis. El número de socios aumentó a 280, ante la creciente demanda la asamblea de socios limitó la cantidad de socios a 300. Los miembros del cuerpo diplomático presentaban sus solicitudes para pertenecer al club como socios transeúntes. Personajes de la historia fueron socios del club como Bautista Saavedra, Eliodoro Camacho, Daniel Salamanca, José Luis Tejada Sorzano, Carlos Víctor Aramayo y Víctor Paz Estenssoro.

El juego del tenis se desarrolló rápidamente, se realizaban torneos de singles y dobles para damas y varones y dobles mixtos y se jugaban copas. Regularmente se jugaba el torneo escalerilla. Los torneos se realizaban a nivel nacional e internacional. La práctica intensiva del tenis hizo que surgieran excelentes jugadores de tenis, que obtenían los primeros lugares en los torneos. Junto con la práctica del tenis se realizaban fiestas y otras actividades sociales.

Durante la guerra del Chaco (1932 – 1935) el funcionamiento del club fue afectado por la partida de muchos socios al frente de batalla. La actividad tenística disminuyó notablemente y las finanzas fueron afectadas por la falta de pago de cuotas. Después de la guerra, se restituyeron las actividades tanto las tenísticas como sociales. Se realizó la ampliación del edificio principal, construyendo un segundo piso para tener un amplio comedor y salas de entretenimiento.

II

En 1940, no habían pasado cuatro años de la ampliación del edificio, cuando la alcaldía abrió una nueva calle que afectó la propiedad del club en el lado este, con la apertura de la calle el club perdió dos canchas. Como consecuencia de esta pérdida, los directorios comenzaron a pensar en el traslado del club, hasta que en 1944 el presidente del directorio Guillermo Zalles Iturralde propuso el traslado del club, propuesta que fue aceptada por los miembros del directorio. Se buscaron terrenos en Sopocachi bajo y alto, Tembladerani y Obrajes. En Sopocachi Bajo había un terreno de 4 hectáreas y en Sopocachi Alto un terreno de 20 hectáreas. Finalmente se decidió comprar la hacienda Totoral en el cantón Obrajes, zona de La Florida, de 60.361,70 m2 a un precio de 2.764.000 Bs. (pagadero en dos años) perteneciente a Hugo Zalles Soto, tío de Guillermo Zalles.

Al cabo de un año, a Guillermo Zalles le sucedió Humberto de Rada en la presidencia del club. En octubre de 1945 se realizaron juntas generales extraordinarias, en las que los socios apoyaron la adquisición de los terrenos en La Florida y aprobaron que se cobre una cuota extraordinaria de 6.000 Bs y se emitan nuevas acciones. Para esta fecha el mundo estaba comenzando a recuperarse de los desastres que le había ocasionado la segunda guerra mundial. Bolivia vivía una etapa de fuerte convulsión política y social. En 1945 estaba de presidente el Cnel. Gualberto Villarroel. No era época para que el CTLP realizara tamaña inversión. Una parte de los socios opinaba que se debía mantener la sede de la Av. Arce, por el riesgo financiero que iba a correr el club y por la distancia a que se encontraban los terrenos. Carlos Guachalla y otros 165 socios, mediante documento firmado ante notario público el 15 de enero de 1946, respaldaron la decisión de las juntas generales. El directorio procedió a la compra de los terrenos.

El terreno adquirido en La Florida se encontraba muy alejado de la ciudad, a tres kilómetros de la plaza de Obrajes, a donde llegaba la línea 1 amarilla de colectivos. Bajo el empeño de los directorios presididos por Guillermo Zalles, Luis Nardín Rivas y principalmente por Humberto de Rada (1945 – 1946 y 1951 – 1957), se emprendió la construcción de la sede en La Florida. Las obras comprendieron construcción de drenajes, excavación de pozos, movimiento de tierras, estabilización de suelos, construcción de jardines, plantado de árboles, construcción de canchas y la construcción del edificio y las demás instalaciones, siguiendo el diseño realizado por el Arq. Luis Perrín Pando.

El movimiento de tierras y preparación del terreno duró de 1947 a 1951. El 18 de octubre de 1951 comenzó la construcción del edificio principal, de 16 canchas de tenis, del sistema de agua y alcantarillado y de la piscina. Todo ello pese a los graves problemas económicos que enfrentaba el club. Había retrasos en el pago de la cuota extraordinaria y de las cuotas mensuales por parte de varios de los 700 socios, había aumentos en los salarios de los empleados y en el costo de los insumos. El país sufría una crisis económica. Las deudas del club llegaban a los 80 millones de bolivianos. La deuda hipotecaria al Sr. Hugo Zalles todavía llegaba a los 3.650.000 Bs. La inflación presentaba dificultades para la venta de la sede de la Av. Arce, hasta que se pudo venderla al Club Árabe por 72 millones de bolivianos. Los terrenos que daban a la calle Ravelo fueron loteados y vendidos, con lo que se obtuvo otros 52 millones de bolivianos.

En 1951 se inauguraron tres canchas de tenis y se podía realizar otras actividades aparte del juego del tenis. El transporte era un problema para llegar a la sede de La Florida, pocos socios tenían automóvil y el servicio de colectivos era escaso. Para solucionar el problema se estableció un servicio de góndolas, que los socios podían tomar en la sede de la Av. Arce y en lugares de la ciudad. En 1952 ya funcionaban seis canchas, jardines para niños y se podían comprar sándwichs y refrescos. El 9 de abril de 1952 se produjo la revolución del Movimiento Nacionalista Revolucionario y se proclamó como presidente al Dr. Víctor Paz Estenssoro, antiguo socio del club. La nueva sede del club fue inaugurada en 1953. El terreno que se compró en 6 millones de bolivianos tenía un valor de 50 millones de bolivianos. En 1955 se pagaron todas las deudas y el club disponía de 18 canchas de tenis, una cancha con graderías para 2.000 espectadores, un edificio de tres pisos, dos vestidores para varones y uno para damas y canchas para realizar otros deportes, hubo un campo para jugar golf, jardín de juegos para los niños y tres hectáreas de jardines. El 26 de octubre de 1958 fue inaugurada la piscina. En este año se inauguraron tres nuevas canchas de tenis.

El 15 de abril de 1978, con un préstamo del Bank of América, fueron adquiridas 46 hectáreas de terreno en la zona Huajchilla del municipio de Mecapaca en la región de Río Abajo. Los terrenos están ubicados a 12 Km de la sede de La Florida. Para financiar la compra se cobró una cuota extraordinaria a los socios activos y se emitieron 500 nuevas acciones. En esta adquisición el club tuvo también dificultades financieras. De las 46 hectáreas, 20 hectáreas fueron vendidas a los socios para la construcción de una urbanización cerrada. Se conformó una sociedad para emprender el proyecto de urbanización y se estableció un reglamento que contemplaba como se iba a desarrollar la urbanización. Iba a tener un muro perimetral, una superficie grande de áreas verdes y áreas de servicio comunitario. El proyecto no llegó a implementarse, porque los socios vendieron a personas que no eran socios del club, lo cual estaba prohibido por el reglamento. Al presente se tiene una urbanización que se llama Club de Tenis La Paz, que se ha desarrollado de una manera irregular. La urbanización no tiene sistema de drenaje de aguas servidas y pluviales.

III

En el bicentenario de la creación de la República de Bolivia, la ciudad de La Paz alberga un club con una extraordinaria infraestructura deportiva. En la sede de La Florida, para la práctica del tenis el club ofrece 24 canchas y una cancha con graderías, dos piscinas reglamentarias para natación, una de ellas cubierta, un coliseo cerrado para practicar básquet, volibol y futbol de salón, una cancha de futbol con césped, con medidas menores a las reglamentarias, tres canchas de racquet, tres canchas de pádel, salón para jugar tenis de mesa, salón para la práctica de billar y snooker, salón para practicar esgrima, un gimnasio equipado con máquinas de última generación, dos salas de fisioterapia y 2 saunas, uno de ellos con hidromasaje. 17 deportes se pueden practicar en el Club de Tenis La Paz. La sede de La Florida ha sido calificada como el jardín más bello de la ciudad de La Paz. En la sede de Huajchilla el club tiene 11 canchas de tenis, una cancha de básquet, una cancha reglamentaria de futbol, una cancha de volibol de playa, una cancha de paleta, muro de escalada y una ciclovía. Para disfrutar de la naturaleza se tiene un sendero ecológico. Se dispone de un edificio que ofrece servicios de restaurante y de celebración de fiestas. Se dispone de media docena de parrilleros.

El club que hace 100 años fue creado por 14 jugadores de tenis tiene ahora 3.000 socios. Es el resultado de la visión y empeño que tuvieron estos 14 socios y de otros más a lo largo de 100 años, haciendo uso de la magia del capital y el motor de la empresa. Como lo concibieron en 1925, el club es dirigido por un directorio que se renueva cada año, mediante elecciones entre los socios del club. La administración del club es llevada a cabo por un equipo de profesionales calificados, dirigidos por un gerente general y gerentes de área. El club en los 100 años ha contado con empleados y trabajadores comprometidos con el club. La disciplina de trabajo es estricta, así como los socios deben seguir un estricto reglamento de comportamiento dentro del club. Los empleados gozan de los beneficios sociales que otorga la Ley General del Trabajo y disponen de seguro de salud. La planta de empleados está compuesta por los empleados administrativos, técnicos y trabajadores que se encargan del mantenimiento de la infraestructura y de los jardines, profesores y entrenadores. El club ha sido en estos 100 años una fuente invalorable de trabajo, en la que los empleados en su mayor parte han pasado toda su vida hasta su jubilación.

La actividad deportiva en el deporte del tenis se realiza cada día durante todo el año. Los lunes entrenan los alumnos de la escuela de tenis y de martes a domingo los socios de toda edad ocupan casi todas las canchas de tenis. Entre los mayores de damas y varones se organizan grupos de juego que toman nombres como jurassic, ramillete, japichicas, muppets, en los cuales se pasa toda una vida jugando tenis, charlando sobre todos los temas, haciendo bromas, realizando reuniones y sobre todo haciendo amistad. Otros grupos se forman en las piscinas, el sauna, la cancha de básquet, la cancha de futbol, el gimnasio y otras instalaciones. El club se constituye para todos en una segunda casa. Hay grupos de corredores y ciclistas que los fines de semana realizan recorridos por las calles y las carreteras cercanas a la ciudad.

Las escuelas juegan un papel importante en la formación de los niños y jóvenes. Funcionan varias escuelas, la más importante es la escuela de tenis. Bajo la dirección de profesores y entrenadores, los alumnos pasan clases intensivas de tenis, incluyendo preparación física. Así se forman buenos jugadores de tenis, pero por sobre todo se forman como personas capaces de enfrentar los desafíos que tendrán que enfrentar en sus vidas, conociendo lo que es el esfuerzo y la disciplina. En el triángulo del hogar, el colegio y el club se forman personas con valores y principios. Lo mismo sucede en la escuela de natación, que es tan antigua como la escuela de tenis y las escuelas de futbol, básquet y esgrima. Otro valor de las escuelas es la amistad, en ellas se forman amistades para toda la vida.

El Club de Tenis La Paz fomenta la práctica de los deportes dentro y fuera del club. Para impulsar el tenis competitivo dentro del club se realizan torneos internos, inter clubes y eventos registrados dentro de la plataforma UTR (Universal Tennis Rating). Los alumnos de la escuela de tenis compiten en torneos departamentales, nacionales e internacionales de tenis, que se organizan en el club, a su vez ellos compiten en torneos que se realizan en los otros departamentos del país y en otros países del extranjero.

Los alumnos de la escuela de natación compiten en torneos departamentales y nacionales. Cada año el club organiza un torneo nacional de natación para nadadores senior. Durante muchos años se realizó el cruce del estrecho de Tiquina, que al presente se ha reemplazado con la competencia “El Dragón del Titicaca” que se realiza en la comunidad de Ocola, en la que los competidores tienen que nadar en circuitos de 1, 3 y 5 Km. Otras competencias que organiza el club en el lago Titicaca son el nado entre las islas del Sol y de la Luna de 7,5 Km y el nado entre Yampupata – isla del Sol – isla de la Luna de 10 Km.

En la disciplina del ciclismo el Club de Tenis La Paz organiza en la ruta del lago Titicaca, la competencia Ponchos Rojos con distancias de 52 y 97 Km y en la carretera Viacha – Coro Coro la ruta del cobre con distancias de 40, 52 y 97 Km. En la ciudad de La Paz cada año se realiza la Media Maratón del Sur, que se corre en la carretera La Florida – Río Abajo, con distancias de 13 y 21 Km. También se realiza una competencia de silla de ruedas de 8 Km entre la sede de La Florida y el cementerio Jardín. El club ha iniciado la práctica del triatlón en el país, internamente se realiza competencias de triatlón usando la piscina (natación) y el gimnasio (carrera y bicicleta) y también ha realizado competencias en la ciudad usando la piscina y las calles y en Tiquina usando el lago, el campo y la carretera. Miembros del club compiten en competencias internacionales.

La práctica del básquet por los socios se realiza los jueves en la noche y sábados y domingos en la mañana. Un equipo de jugadores senior participa en el campeonato de la Liga Senior de Básquet de La Paz. El club auspicia un equipo de damas que juega en los campeonatos de la Liga Boliviana de Básquet, en los que ya fue campeón.

miércoles, 17 de septiembre de 2025

A 40 años del decreto 21060

 

I.  La economía nacionalista revolucionaria

La economía nacionalista revolucionaria fue instaurada por el Dr. Víctor Paz Estenssoro en el gobierno que asumió en 1952. En sus propias palabras explica en que consistió el nuevo orden social y económico: “El 9 de abril de 1952, para decirlo en una apretada síntesis, marca el comienzo de un proceso que se caracteriza por la presencia de las grandes mayorías nacionales en el manejo de la cosa pública y por las transformaciones profundas efectuadas para hacer de un país semicolonial y de un pueblo oprimido, un ente nacional democrático y soberano. El propósito cardinal de mi primer gobierno fue modificar, fundamentalmente, la estructura económica y social con la liquidación del poder minero feudal mediante la nacionalización de las minas y la reforma agraria, lo que permitió una distribución más justa del ingreso nacional y la vigencia de un plan de desarrollo y la diversificación de la economía”. Con estos propósitos fueron promulgados también el voto universal, la reforma educativa, la legislación del trabajo y el sistema de seguridad social. Fueron tres los gobiernos de la Revolución Nacional, dos de Víctor Paz Estenssoro (1952 – 1956 y 1960 – 1964) y uno de Hernán Siles Suazo (1956 – 1960). Cuando comenzaba su tercer gobierno, el Dr. Víctor Paz Estenssoro fue derrocado por el general René Barrientos Ortuño.

Con la carretera pavimentada Cochabamba – Santa Cruz y apoyados decididamente por el gobierno, los emprendedores cruceños y otros venidos de toda la república, iniciaron el despegue económico de Santa Cruz. Con un Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos bien constituido y eficiente y con la apertura a la inversión extranjera, Bolivia comenzó a ser productor de hidrocarburos. Se construyó el ingenio azucarero de Guabira, la planta hidroeléctrica de Corani y otras plantas de generación termoeléctrica. Una medida transcendental fue la creación del Servicio Nacional de Caminos, que permitió que el país dispusiera de una red de carreteras. Se mejoró el sistema de aeropuertos y se dio un fuerte impulso al Lloyd Aéreo Boliviano. Se inauguraron los ferrocarriles Santa Cruz – Puerto Suarez y Santa Cruz – Yacuiba.

Se implementó un modelo de economía de mercado con fuerte presencia del estado. El estado era propietario de las empresas más grandes del país: Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, Empresa Nacional de Ferrocarriles, Empresa Nacional de Energía Eléctrica, Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Lloyd Aéreo Boliviano y otras más.

Se impulsó la industria manufacturera. La producción de harina, pan, fideo y galletas se incrementó significativamente. Hubo un gran desarrollo en la producción de lana de oveja, alpaca y vicuña y sus productos como chompas y frazadas. Otra industria que creció fue la de los zapatos, a pesar de que la materia prima con que se fabricaba los zapatos se tenía que importar.

De 1964 a 1982 Bolivia tuvo trece gobiernos militares, con apenas tres gobiernos civiles que duraron en total 15 meses. Los gobiernos militares tuvieron poca significancia económica y hubo en ellos poca transparencia en el manejo de la economía. El único que lo tuvo fue el del general Hugo Banzer Suarez, que duró de 1971 a 1978. Durante este periodo se produjo una bonanza por la subida de los precios del petróleo, gas y los minerales. La bonanza fue malgastada en edificios, proyectos mal diseñados o sobredimensionados y elefantes blancos. Hubo un despilfarro de los recursos que recibió el país y a pesar de los cuantiosos recursos que recibió, la deuda externa creció desmesuradamente, por la facilidad que había de acceder a créditos en el mercado internacional. Al término de los gobiernos militares la economía nacional ya se encontraba en crisis.

La lucha por la democracia culminó con la posesión como presidente del Dr. Hernán Siles Suazo, candidato del frente político de la Unión Democrática Popular (UDP) compuesto por el MNRI, MIR y PCB. La economía que recibió necesitaba de urgentes ajustes, que no los pudo hacer principalmente por el condicionante apoyo de su aliado político MIR, la cerrada oposición de MNR-FRI y ADN en el Parlamento y las presiones salariales de trabajadores y empleados, principalmente de la Central Obrera Boliviana (COB), que en sus tres años de gobierno, realizaron huelgas pidiendo irreales aumentos de salarios. El Gobierno tuvo que recurrir a la emisión inorgánica de moneda. Como consecuencia se produjo la más elevada inflación de la historia del país.

El Gobierno de Siles no pudo honrar la deuda externa, por la caída de las exportaciones. Como había control de precios, la producción de alimentos y artículos básicos se contrajo ostensiblemente. La compra de dólares del Banco Central a un precio fijado por el Gobierno se volvió una fuente de corrupción y de estafa, por los políticos que podían adquirir dólares a precio rebajado y lo vendían en el mercado paralelo a elevados precios y por personas que inventaban la adquisición de maquinaria del exterior, para después vender los dólares en el mercado paralelo.

El Dr. Hernán Siles Suazo, que respetó las libertades y los derechos de los ciudadanos y que quería preservar el sistema democrático, renunció para dar lugar a que se hagan elecciones y se elija un nuevo gobierno. Este fue el final de la economía nacionalista revolucionaria que inauguró el Dr. Víctor Paz Estenssoro y que el mismo clausuró en 1985 con el decreto 21060.

 

II.  El decreto supremo 21060

El decreto supremo 21060 fue promulgado por el Dr. Víctor Paz Estenssoro el 29 de agosto de 1985. El decreto puso fin a la crisis económica. El país volvió a la normalidad económica, se controló la inflación y se reactivó la producción de bienes y servicios. El Gobierno introdujo nueva moneda y puso el gasto público bajo control.

El decreto 21060 no fue solamente para superar la crisis, sino que fue el comienzo de una nueva política económica, que comprendió a un conjunto de reformas estructurales que cambiaron el sistema económico de Bolivia. Básicamente, se pasó de un sistema económico en el que el estado era el principal ejecutor de las actividades económicas, a un sistema en que el mercado sea el lugar donde se realizan y se estimulan las actividades económicas. El Estado fue transformado en su organización y sus instituciones. Se dio a los departamentos y municipios una función más preponderante dentro de la administración del país.

Las medidas más importantes del decreto 21060 y de su complementario el 21660 fueron:

·         Reducción del déficit fiscal mediante el congelamiento de salarios, aumento del precio de los combustibles y reducción de los gastos del estado. Se racionalizó la burocracia y se estableció para el Gobierno una disciplina para llevar las finanzas públicas y una prudencia para llevar la política monetaria.

·         Reforma del Banco Central, para que sea una institución independiente del poder político. Se prohibió los préstamos que hacía a las empresas públicas y al Ejecutivo.

·         Introducción de un tipo de cambio del dólar “único, real y flexible” mediante la creación del bolsín manejado por el Banco Central.

·         Liberalización total del mercado, donde debería haber libre oferta y demanda y libertad para poner precios (con excepción del transporte público urbano). Se estableció la libre contratación en el mercado laboral.

·         Reforma tributaria: se redujo más de 400 impuestos a siete básicos, entre ellos el IVA. Establecimiento de un arancel único a las importaciones, con excepción de una lista de bienes de capital que estaba sujeta a un arancel menor.

·         Apertura de la economía al mercado internacional. Se estableció la libre importación y exportación de bienes y servicios. Se quitaron las restricciones sobre los movimientos de capitales desde y hacia el país.

Estas medidas tuvieron la aprobación del Fondo Monetario Internacional, lo que permitió que el país tenga acceso al crédito y al financiamiento. Como complemento al decreto supremo 21060, se elaboró una estrategia de desarrollo económico y social para el periodo 1989 – 2000, por iniciativa y responsabilidad del ministro de planeamiento y coordinación Lic. Gonzalo Sánchez de Lozada. Para su elaboración participaron 14 consultores internacionales y 39 consultores nacionales. La estrategia propuso “medidas y proyectos esenciales” para encaminar al país a un desarrollo económico y social sustentable.

Durante el Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada se crearon instituciones y se promulgaron leyes que profundizaron la política económica iniciada por el decreto 21060. El sistema jurídico es esencial para la vigencia de la democracia y el funcionamiento de la economía de mercado. Para fortalecerlo se creó el Tribunal Constitucional, el Consejo de la Judicatura y la Defensoría del Pueblo. Una ley trascendental fue la Ley de Participación Popular, que permitió que los municipios dispongan de recursos y puedan dirigir y administrar su desarrollo.

Se reemplazó el sistema de pensiones “de reparto”, que estaba al borde del colapso, por el sistema de ahorro personal, donde los ahorros fueron administrados por dos administradoras, que invertían los fondos en operaciones financieras.

Se creó el Sistema Nacional de Inversión Pública para establecer un mecanismo de selección de los proyectos de inversión pública. Esto para evitar que los proyectos de inversión pública sean elegidos por razones políticas, intereses creados o el capricho del presidente y no por la contribución que puedan hacer al crecimiento de la economía. Se apartaron de la inversión pública los proyectos del sector productivo, de hidrocarburos y ferrocarriles. El Estado se tenía que avocar a los proyectos sociales y de infraestructura: agua potable, saneamiento básico, educación, salud, carreteras, riego y electrificación rural. Estos proyectos se debían realizar bajo el estricto control que estipula la Ley SAFCO y la elección de las empresas constructoras se tenía que hacer mediante licitaciones. La creación de fondos de desarrollo y de inversión social significó que a lo largo de todo el país se construyeran como nunca sistemas de agua potable, de saneamiento básico, de riego y otros de gran impacto social y se crearan empleos.

La capitalización de las empresas públicas de hidrocarburos, energía eléctrica, telecomunicaciones y ferrocarriles, convirtió a éstas en empresas rentables y eficientes y produjo el enorme desarrollo que se ha tenido en estos campos. Con las utilidades de la capitalización se creó el bonosol. El fruto de la capitalización lo cosechó después el Gobierno de Evo Morales.

 

III.  La economía del despilfarro

La aplicación plena del decreto 21060 se extendió hasta el año 2006, año en el que asumió la presidencia el Sr. Evo Morales Ayma. Dentro de la política de libre mercado que estableció el decreto 21060, su gobierno aplicó una política económica que hizo al gobierno el mayor de los empresarios. Para ello se convirtió en dueño de las empresas capitalizadas de hidrocarburos, comunicaciones y energía, de empresas privadas de minería, fundición, electricidad, agua potable, administración de aeropuertos y además creó nuevas empresas industriales.

Realizó enormes inversiones en elefantes blancos, como la planta de urea y amoniaco, planta separadora de líquidos del gas, planta productora de GNL, planta de industrialización del litio, ingenio azucarero de San Buenaventura y otros. También creo empresas industriales para competir con las empresas privadas. El propósito era dominar la economía boliviana. Esta política penalizó la libre competencia que tiene que haber en el mercado, puesto que el estado se convirtió en un empresario privilegiado con ventajas respecto a los empresarios privados, además, en un empresario incompetente, que despilfarró los recursos del país.

En contra de la política del 21060 de no malgastar los recursos de las reservas internacionales netas del país que administra el Banco Central, el gobierno de Evo Morales autorizó préstamos del Banco Central (con tasas de interés menores al 1 %) a empresas estatales y al ejecutivo para realizar proyectos de inversión pública. El Banco Central otorgó créditos por 8.412 millones de $US a las Empresas Públicas Nacionales Estratégicas (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos, Empresa Nacional de Electricidad, Yacimientos del Litio Bolivianos y Empresa Azucarera San Buenaventura). Mediante el Fondo para la Revolución Industrial Productiva, el Banco Central concedió créditos a empresas estatales como Quipus, Ecebol, Lacteosbol, Promiel, Emapa, Vinto, Huanuni, Corani, Enatex (quebrada) entre otras. La red de teleféricos de la ciudad de La Paz fue construida con crédito del Banco Central. Montos menores se usaron para apoyar proyectos en cuatro departamentos.

Cuando operaba el bolsín del Banco Central se tenía una tasa de cambio real y flexible del dólar. El gobierno de Evo Morales no operó el bolsín y mantuvo una tasa fija. El dólar o cualquier moneda extranjera se obtiene de las exportaciones que hace el país, lo que significa que tiene un precio para su economía. Un precio bajo del dólar fomenta la importación de bienes que producen países extranjeros, haciendo que se usen más las reservas internacionales netas y de un modo poco eficiente. Por otro lado, una tasa baja del dólar penaliza las exportaciones que puede hacer el país.

A partir del año 2014 bajaron los precios del gas en el mercado internacional y también empezó la disminución progresiva de las reservas de gas, por el agotamiento de los campos existentes y por la falta de reposición de éstas, de manera que el gobierno tuvo cada vez menos ingresos en dólares. De esta manera se produjo la reducción de las reservas de moneda extranjera, ocasionada también por el despilfarro que se hizo en los elefantes blancos y proyectos antieconómicos que realizó el MAS, ocasionando una grave escasez de dólares.

Dentro de la implementación de la política del 21060 se fijaba el precio de los combustibles (principalmente gasolina y diésel) de acuerdo a los precios que fija el mercado internacional. El gobierno del MAS durante su gestión ha subsidiado estos precios y al presente tiene que gastar 2.600 millones de $US anuales para la compra de combustibles en el mercado internacional y los ingresos que tiene por la exportación de gas llegan a los 1.600 millones de $US. Para mantener el subsidio a los combustibles tiene que cubrir un déficit de 1.000 millones de $US, por lo que se ha producido la grave escasez de diésel y gasolina.

En 2006 el presupuesto consolidado de gastos corrientes fue de 26.966 millones de Bs. El gobierno de Evo Morales incremento cada año los gastos corrientes hasta llegar a un presupuesto consolidado de 228.357 millones de Bs el año 2015 y fue aumentando en los años posteriores hasta llegar en el año 2025 a los 296.566 millones de Bs. A partir del año 2014 los presupuestos se formularon con déficit, en un rango desde el 6 hasta el 10 %. Los ministerios que recibieron más recursos fueron Defensa, Gobierno y Comunicación. Los ministerios de Salud o Educación recibieron cada uno un tercio de lo que recibió Defensa y la mitad de lo que recibió Comunicación. El Ministerio de la Presidencia recibió casi tanto como Educación y Salud. El gobierno gastó más de 4.000 millones de $US en propaganda a través del Ministerio de Comunicación. Se incorporaron al presupuesto de gastos corrientes los presupuestos de empresas públicas deficitarias.

Los gobiernos del MAS suspendieron la aplicación de la Ley SAFCO, del Sistema de Administración de Bienes y Servicios y del Sistema Nacional de Inversión Pública y eliminaron el control que tiene que hacer la Contraloría a sus gastos. Los presupuestos de inversión pública ejecutados crecieron de 629 millones de $US en 2005 a 5.065 millones de $US en 2016 y a partir de ese año estuvieron por encima de los 4.000 millones de $US. Sin los instrumentos de control, los proyectos de inversión pública se eligieron según el arbitrio del presidente y los administradores públicos, sin justificar su elección y la ejecución se realizó con la elección arbitraria de empresas constructoras, sin realizar las licitaciones que mandan las normas. En las carreteras se despilfarraron 11.000 millones de $US en proyectos inservibles que hacen que tengamos una deficiente red de carreteras.

 

IV.  El contexto político e institucional

En el primer gobierno de Víctor Paz Estenssoro, como consecuencia de los altos gastos que significaba la aplicación de la nueva política económica, la reducción de los ingresos por la exportación de estaño y el cumplimiento de los compromisos que se tenía con la clase trabajadora, se produjo una fuerte inflación y una grave escasez de dólares, pese al apoyo financiero que el Gobierno recibió del Gobierno de los Estados Unidos. Los déficits presupuestarios se cubrían con la emisión inorgánica de dinero por el Banco Central.

Al final de su primer gobierno, el Dr. Víctor Paz Estenssoro pidió al Gobierno de Estados Unidos una misión para diseñar un plan de estabilización de la economía y la implementación de programas fiscales y presupuestos racionales. Con este objeto vino una misión encabezada por el Sr. George Jackson Eder. En conversaciones que tuvo con el presidente Paz, se acordó fundar el Consejo Nacional de Estabilización Monetaria, para formular un programa de estabilización monetaria. Cuando asumió la presidencia el Dr. Hernán Siles Suazo, el Consejo de Estabilización ya estaba funcionando con economistas bolivianos y del Fondo Monetario Internacional. Después de cuatro meses presentó el programa de estabilización, que puso en orden a la economía boliviana.

Aprovechando los poderes especiales que le dio el Congreso para implementar medidas de reforma fiscal y monetaria, Siles promulgó decretos que establecieron un sistema de libre comercio, sujeto solamente a ciertos derechos de aduana y de regalías a la exportación de minerales. Suprimió los controles en transacciones de divisas y estableció un solo tipo de cambio, de 7.000 Bs por dólar, variable de acuerdo con las condiciones del mercado. Eliminó el control de precios y prohibió los préstamos del Banco Central al Gobierno. Hizo que la economía se encaminara hacia un crecimiento sostenido con estabilidad monetaria que duró muchos años.

En el segundo periodo presidencial de Víctor Paz Estenssoro hubo crecimiento económico, pese al desorden resultante de los excesos y abusos de los sindicatos, en especial de la COB y de los campesinos. La Corporación Minera de Bolivia recibió una ayuda de 18,7 millones de $US provistos por Estados Unidos, Banco Interamericano de Desarrollo, Alemania Federal y Argentina para ejecutar un programa de rehabilitación en las minas administradas por COMIBOL.

La agricultura y la agroindustria tuvieron un gran desarrollo en el departamento de Santa Cruz, gracias a los préstamos y disponibilidad de fondos para los productores agrícolas. Cuatro ingenios azucareros comenzaron a abastecer de azúcar al mercado nacional. La producción de otros productos agrícolas también se incrementó, llegando incluso a producirse excedentes para la exportación. Se mejoró la educación rural principalmente con la construcción de escuelas usando fondos provistos por el Gobierno de los Estados Unidos, UNESCO y Naciones Unidas.

En su primer exilio en el Perú (1964 – 1971) para sostener a su familia dio clases de economía en la Universidad Nacional de Ingeniería y de planificación urbana y macroeconomía en los cursos de postgrado de la Facultad de Arquitectura y en el Instituto de Planificación Urbana de Lima. En su segundo exilio, entre 1976 y 1978, estuvo en Estados Unidos trabajando como investigador y profesor de historia latinoamericana. Estuvo un año preparando un documento sobre la economía de Bolivia. Trabajó como profesor en las universidades de California y Nuevo México. El Dr. Víctor Paz Estenssoro era un economista destacado y un experto en desarrollo económico y sabía lo que se tenía que hacer para superar a la crisis.

Para enfrentar la grave crisis económica que afligía al país, en agosto de 1985 encargó la redacción del decreto de estabilización al presidente del senado Lic. Gonzalo Sánchez de Lozada. Se formó una comisión compuesta por dos economistas que fueron Juan L. Cariaga y Fernando Prado Guachalla, dos abogados, dos ministros, dos empresarios y dos políticos. La comisión se reunió durante dos semanas en la casa de Gonzalo Sánchez de Lozada en el barrio de Obrajes y preparó un borrador de decreto que fue discutido por el gabinete ministerial durante once horas. El decreto fue promulgado el 29 de agosto con el número de 21060.

El Lic. Juan L. Cariaga, fue nombrado ministro de hacienda. Era un notable economista, catedrático de la Universidad Mayor de San Andrés y autor de libros de economía y finanzas. La aplicación del decreto 21060 fue descrita en su libro “Estabilización y Desarrollo. Importantes lecciones del programa de estabilización de Bolivia” publicado por la UPSA y el IBCE. Jeffrey Sachs le dedicó un capítulo en su libro “El Combate a la Pobreza”.

La aplicación del decreto exigía un gobierno con una gran fuerza institucional. Para ello el Dr. Víctor Paz formó su gabinete con profesionales independientes (80 %) especialistas en la materia de su ministerio. Priorizó a la competencia sobre la política. El mismo se dedicaba enteramente a la administración del estado. Su horario de trabajo era de 8 a 12 en la mañana y de 14 a 18 en la tarde, enteramente dedicado a atender los asuntos de la administración del estado. Nunca asistió a inauguraciones o a eventos de naturaleza política.

Con el apoyo de ADN pudo tener gobernabilidad. Con la aprobación que recibió de la población, supo ejercer la autoridad que debía tener el gobierno. Con unas Fuerzas Armadas y una Policía institucionalizadas, impuso orden en toda la república.

lunes, 14 de julio de 2025

Aniceto Arce Ruíz, constructor de Bolivia

 

I

Aniceto Arce Ruíz nació el 17 de abril de 1824 en la ciudad de Tarija. Sus padres fueron el teniente coronel don Diego Antonio de Arce y la señora doña Francisca Ruíz de Mendoza. Aniceto era el último de nueve hijos. La familia residía en el campo, dedicada a las labores agropecuarias en el fundo de Charaja, cerca del pueblo de Padcaya. A la muerte de su padre en 1831, Aniceto recibió en herencia un caballo colorado, una repisa, un martillo, una batea y un barrenito, que en total valían 118 pesos con cuatro reales. Aprendió las primeras letras en la escuela de Padcaya y para ampliar su educación en 1835 su madre lo envió a la ciudad de Tarija a continuar sus estudios, bajo la “solícita e inteligente vigilancia” de su tío fray Baltazar Arce, que ejerció una profunda influencia en la formación de Aniceto Arce.

En el año 1838, cuando tenía 14 años, murió su madre Francisca Ruíz de Mendoza. A instancias de su tío, viajó a la ciudad de Sucre montado en el caballo colorado que recibió en herencia y con cuatro y medio reales para sus gastos, que no llego a gastar, por la hospitalidad que recibió durante el viaje. En Sucre fue acogido por una familia tarijeña de apellido Mora, con la que vivió por algunos meses hasta que consiguió una beca en el internado del Seminario de Sucre, gracias a la gestión de su hermano mayor Miguel Arce, que estaba terminando sus estudios para ordenarse de sacerdote.

Ingresó al colegió Junín en el año de 1842. Desde el inicio de sus estudios el año de 1838 se distinguió como un excelente alumno, especialmente en la materia de matemáticas. Recibió una amplia educación humanística que le dio una sólida cultura y una buena preparación para las ciencias exactas.

En el año de 1845 ingresó a la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de San Francisco Xavier. Terminó sus estudios el año 1846 y el 24 de abril de 1847 recibió el título de abogado en el grado de “doctor en grado mayor” después de aprobar su examen en la Corte Suprema. Por sus excepcionales dotes y preparación en matemáticas, fue requerido por el gobierno del general José Ballivián para formar parte de la Mesa de Estadística, encargada de recoger estadísticas del país a cargo del Dr. José María Dalence.

Terminado este trabajo volvió a Tarija con el propósito de reconstituir la hacienda de Charaja, pero prefirió aceptar el cargo de secretario de la prefectura. En 1850 fue elegido diputado por el departamento de Tarija, para concurrir al congreso convocado por el gobierno del general Manuel Isidoro Belzu en la capital de la República. Ante un violento plan de represalia y persecución con fusilamientos ejercido por el gobierno, el diputado Esteban Rosas presentó un proyecto de ley destinado a salvaguardar la vigencia de la constitución, que fue apoyado por Aniceto Arce. El gobierno reaccionó apresando a seis diputados. Uno de los diputados fue condenado a la pena de muerte, que no fue ejecutada y los demás fueron llevados a una prisión en la región de Guanay del departamento de La Paz. En Guanay Aniceto Arce se dedicó a lavar oro.

Con su compañero, el médico Facundo Carmona, se fugó de la prisión llegando al pueblo de Apolo, atravesando durante 27 días la espesa selva, alimentándose de lo poco que habían podido llevar, de lo que podían cazar y de frutas silvestres. En Apolo fueron socorridos por el vecindario con alimentos, ropa y algo de dinero, con lo que continuaron su viaje hasta la ciudad de Puno. El Dr. Carmona se quedó en Puno ejerciendo su profesión, Aniceto Arce decidió trasladarse a Copiapó de la República de Chile, con la venta del oro que recogió en Guanay y con el auxilio del Dr. Carmona. En Copiapó se estaba produciendo una bonanza económica por las minas de cobre de Chañarsillo, a donde se fue a vivir.

En Chañarsillo comenzó su actividad económica como criador de gallinas. Se hizo amigo de importantes banqueros y empresarios chilenos de apellidos Edwards, Cousiño, Concha y Toro, Gallo, Pereira, Cuadra y se hizo conocer por su educación, conocimientos, competencia y cualidades morales, de manera que consiguió el puesto de administrador de una de las minas de Chañarsillo.

Chañarsillo se convirtió en la escuela en la que Aniceto Arce aprendió minería. De allí salió como experto en explotación de minerales y administrador de empresas. Allí lo encontró don Avelino Aramayo, quien viendo sus cualidades de administrador le llevó en 1854 a Potosí, para que se haga cargo de la administración de su mina Real Socavón de Potosí. Aparte de ser administrador, Aniceto Arce se dedicó a estudiar sobre técnicas modernas de explotación de minerales.

Siendo administrador de la mina Real Socavón de Potosí, contrajo matrimonio, en enero de 1856, con Amalia Argandoña Revilla. Amalia era “una mujer sencilla, cristiana, abnegada, hacendosa e inteligente” con ella Aniceto Arce realizó un matrimonio feliz, aquel propio de una esposa virtuosa y un intachable hombre de hogar, que llevaba una vida austera, alejado de las liviandades de la vida ligera. Tuvieron cuatro hijos: Luisa, Carlos, Diego y Ricardo.

 

II

Huanchaca era el nombre del ingenio donde se procesaban los minerales de plata que se extraían en la mina ubicada en el cerro de Pulacayo. El descubridor y el que trabajó en la explotación de sus minerales, sin lograr resultado, fue don Mariano Ramírez. Ante la difícil situación en que se encontraba Ramírez, en la que ante la ausencia de producto, sus socios le estaban exigiendo la clausura del trabajo y el abandono de la mina, Mariano Ramírez recurrió a la opinión profesional de Aniceto Arce.

En Pulacayo Aniceto Arce estudió las características de la mina, su potencial mineralógico, los trabajos que tenían que hacerse para explotar la mina y las dificultades que se encontrarían para realizarlos. Su informe fue que la mina Pulacayo podía ser explotada con beneficio, pero bajo un marco diferente al que tenía Mariano Ramírez. Viendo el potencial que tenía la mina, le compró a Mariano Ramírez en junio de 1856 dos de las cuatro acciones que tenía en la empresa.

La empresa minera creada por Mariano Ramírez se llamaba “Sociedad Mineralógica de Huanchaca” y con la incorporación de Aniceto Arce quedó conformada además de su fundador, por Mariano Argandoña, Mariano Revilla, José Ignacio del Río y Juan Elías del Dúo. Se suscribió una nueva escritura y los antiguos socios exigieron la cesación de Mariano Ramírez de sus funciones de gerente y director. Contrariado por esta actitud transfirió sus acciones a Mariano Argandoña y Mariano Revilla.

Para dirigir las labores en la mina, los socios decidieron que se haría mediante la rotación de ellos en la dirección administrativa de la empresa. Como era de esperar y como Aniceto Arce pronóstico, el sistema no dio resultado alguno y la mina continuó siendo improductiva. Después de cuatro años de ser socio de la Sociedad Mineralógica de Huanchaca, cuando tenía 32 años, Aniceto Arce decidió volver a la actividad política. Fue amigo del presidente José María Linares y como miembro del partido rojo apoyó a su gobierno. Ocupó cargos en el rectorado del colegio Pichincha y en la fiscalía del distrito de Potosí.

En enero de 1861 fue derrocado el presidente José María Linares. En las elecciones convocadas en 1861 por la junta de gobierno para constituir una asamblea, Aniceto Arce fue elegido diputado por el departamento de Potosí. En las elecciones realizadas en 1862 José María Achá fue elegido presidente y nombró a Arce jefe político de Potosí y luego ministro de hacienda. Los dos cargos los ocupó en el año de 1862.

En el año de 1863 fue enviado como encargado de negocios a las repúblicas de Paraguay y Argentina, para obtener la cooperación del Paraguay en la navegación en los ríos Pilcomayo y Paraguay y con Argentina en el establecimiento de límites. El 8 de diciembre de 1864 el general Mariano Melgarejo derrocó al general José María Achá y se proclamó presidente de la república. Con la asunción del nuevo gobierno, Aniceto Arce decidió retirarse de la política y volver a la actividad minera.

De regreso a la Sociedad Mineralógica de Huanchaca, Aniceto Arce viendo que entre los socios no había un acuerdo posible para una administración seria y competente, les propuso asumir (el año 1865) la dirección de los trabajos en la mina, comprometiéndose a pagar a los accionistas 200 $b mensuales por cada acción y 2.000 $b al final de cada año. Arce tenía apenas una acción en la sociedad. Ante la aceptación de la propuesta, Arce vio por conveniente trasladarse a Huanchaca, para dirigir de cerca los trabajos en la mina y el ingenio. Lo hizo con su familia.

Fueron para Aniceto Arce y su familia seis años de incertidumbre, estrechez y privación. En este tiempo, continuamente se veía en dificultades para cumplir oportunamente con los salarios a sus trabajadores, por la pesada carga que tenía que cumplir con sus socios. Pero su carácter amable y comprensivo y el hecho de que él y su familia compartían la difícil situación, los operarios y mineros no dejaron de apoyar el esfuerzo productivo que Arce implantó en Huanchaca. Aparte de ser el gerente, era otro trabajador de la mina. Era “director, ingeniero, peón y carretonero”. Estaba constantemente buscando los mejores métodos de la explotación de la mina y del procesamiento de los minerales. Hacía viajes a Chile para estudiar cómo mejorar las operaciones.

La producción de minerales de plata creció ostensiblemente en la mina hasta formar un cerro y solo el mineral bien seleccionado era procesado en el ingenio. Para incrementar la producción de minerales, procesando los minerales de baja ley de los desmontes, se necesitaba ampliar el ingenio, aplicar métodos modernos de procesamiento, adquirir maquinaria moderna y mejorar los medios de transporte. A estos propósitos obedecían los frecuentes viajes de Arce a Chile y a medida que sus recursos lo permitían, introducía reformas en los sistemas de producción de la mina y el ingenio. En Chile hacía fabricar máquinas que el diseñaba y las hacía llevar a Huanchaca para mejorar las operaciones.

 

III

Con el objetivo de conseguir capital para incrementar la producción de minerales de plata, Aniceto Arce viajó a Chile. Buscó en Valparaíso y Santiago a los amigos que hizo en Chañarcillo y les presentó la propuesta de formar una empresa para explotar la riqueza de la mina Pulacayo. Las negociaciones para la formación de la empresa se realizaron durante largos meses en Valparaíso, con temas difíciles de resolver. Como resultado de las negociaciones se formó la “Compañía Huanchaca de Bolivia”. La escritura de organización como sociedad de acciones lleva fecha de 1º de enero de 1873, siendo la primera sociedad anónima que se fundara en Bolivia.

El 27 de noviembre de 1872 ocurrió, en un incidente en su despacho, la trágica muerte del presidente Agustín Morales, asumiendo a la presidencia el Dr. Tomás Frías, quien designó a Aniceto Arce en el cargo de prefecto del departamento del Litoral en diciembre de 1872. En el año de 1873 Arce llevó a su familia a Sucre. Como prefecto del departamento del Litoral, Aniceto Arce se encargó de la urbanización de la nueva ciudad de Mejillones, de la “formación edil del puerto de Mejillones” y de la reapertura del camino de Cobija a Calama. Posiblemente Arce dejó de ser prefecto cuando Tomás Frías dejó de ser presidente.

Los tres primeros años de funcionamiento de la Compañía Huanchaca (1873 – 1875) fueron años de fracasos, descalabros y ensayos estériles. La venta de minerales apenas alcanzaba para cubrir los gastos ordinarios, se tuvo que recurrir al crédito para cubrir los gastos originados por las obras de desarrollo. La compañía se sostenía con el procesamiento de los minerales contenidos en el ingenio.

Ante la difícil situación en que se encontraba la Compañía de Huanchaca, la mayoría de los socios consideraban conveniente liquidarla. Lo que requirió la intervención de Arce, quien contrató los servicios de los hermanos Carlos y Ernesto Francke. Después de 14 meses de realizar experimentos, los hermanos Francke encontraron un procedimiento satisfactorio de procesamiento de los minerales de Pulacayo, por medio de tinas de amalgamación, inventadas por ellos. Arce tuvo una participación activa en el proceso de experimentación. A partir del año de 1876 se pudo procesar los minerales de la mina de Pulacayo y la producción de plata ya no dependió de las reservas.

A partir del año de 1877 la producción de plata se incrementó y se tuvo una utilidad líquida, había comenzado el auge de la Compañía de Huanchaca. Al 31 de mayo de 1878 Aniceto Arce tenía 1.941 acciones de las 6.000 acciones de que estaba compuesta la compañía (32,35 %). Los accionistas bolivianos eran once y eran dueños del 78,78 % de las acciones (4.727 acciones). Los accionistas chilenos eran 23 y controlaban el 21,22 % de las acciones (1.273 acciones). La compañía empleaba un promedio mensual de 1.567 trabajadores que recibían salarios fijados por contrato y se distinguían por su “honorabilidad, disciplina y sobriedad”. La empresa les proveía de vivienda, escuelas y dos hospitales.

Aniceto Arce fijó su residencia y la de su familia en la ciudad de Sucre. Hacia el año 1870 compró una huerta llamada Huirupucu, situada a 5 Km de la ciudad de Sucre. En 1873 construyó una vivienda en la que instaló a su familia, mientras hacía construir un palacio de 52 habitaciones. Luisa la hija primogénita le puso el nombre de “La Florida”.

La Florida, además de ser la residencia de la familia Arce Argandoña era una granja. Aniceto Arce desarrolló la granja hasta convertirla en un establecimiento agroindustrial. La Florida era también la oficina desde donde Aniceto Arce administraba las fincas que había adquirido, incluyendo La Oroya herencia de su esposa Amalia. Las otras fincas también las desarrolló (entre 1870 y 1880) en la misma forma que lo hizo en La Florida. En las fincas introdujo la utilización de maquinaria.

En sus fincas Aniceto Arce desarrolló establecimientos agrícolas y ganaderos para la producción de diversos productos como trigo, frutas, caña de azúcar, carne, leche y otros, según la región donde se encontraban. Las fincas La Oroya y Tirispaya se encontraban en la provincia Cornelio Saavedra del departamento de Potosí. Por su situación en un valle, se producía en ellas trigo. En la provincia Sud Chichas de este departamento, en el valle del río Suipacha, tenía la finca Santa Rosa, en la que se cultivaba alfalfa, para alimentar el ganado vacuno que venía de Tarija para su consumo en las minas.

A orillas del Río Grande, entre las provincias Oropeza de Chuquisaca y Campero de Cochabamba, Aniceto Arce estableció las fincas Caraparipí, La Barca y Constancia, para el desarrollo de la agricultura tropical y la crianza de ganado vacuno. En Caraparipí se construyó una planta de destilación para la producción de azúcar. La planta contaba con turbinas hidráulicas, trapiches de acero, motores a vapor y un potente rectificador. Para la crianza de ganado vacuno se importaron y llevaron a las fincas toros y vacas de raza Durham.

 

IV

En 1878 Aniceto Arce presentó al Gobierno de Daza una solicitud de autorización para construir un ferrocarril desde Mejillones a Huanchaca, con un ramal de Huanchaca a La Paz y otro de Huanchaca a Potosí y Sucre. Presentó planes concretos y cálculos iniciales, que habían sido realizados por el Ing. Hugo A. Desmond, contratado por Arce. El presidente Daza recibió con mucho entusiasmo la solicitud y emitió una resolución autorizando la realización del proyecto.

Aniceto Arce viajó a Chile e hizo gestiones para formar una sociedad y conseguir financiamiento para construir el ferrocarril. Todas estas gestiones se realizaron en vano, porque el presidente Hilarión Daza decidió hacer efectivo el impuesto de 10 centavos por quintal de salitre exportado, que la Asamblea Nacional de Bolivia impuso a la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta. Chile consideró que con el impuesto Bolivia rompía con el tratado de 1874 y procedió a la toma de Antofagasta y a la ocupación del Departamento del Litoral.

La Compañía de Huanchaca, bajo la dirección de Arce, apoyó al país en la guerra contra Chile, concediendo un empréstito al Gobierno de 500.000 Bs y prestando auxilios de alimentos, forraje y ropa a la Quinta División de Narciso Campero. También Arce llevaba personalmente los auxilios que hacía él por su propia cuenta. Junto con la Compañía Guadalupe, garantizó el préstamo de 1.000.000 Bs que el Banco Nacional le hizo al Gobierno. El ejército aliado de Bolivia y Perú fue derrotado en 1880 por el ejército chileno en la batalla de Tacna.

Aniceto Arce desde que propuso la construcción del ferrocarril que vincularía al país con su departamento del Litoral, se ocupó de diseñar y concretar su proyecto, que lo presentó al directorio de la compañía Huanchaca. Finalmente, la junta general de la Compañía de Huanchaca, celebrada el 1º de marzo de 1885, autorizó la formación de una sociedad con la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, para construir un ferrocarril desde Pampa Alta (hasta donde tenía construida una línea) hasta Huanchaca. En el mes de mayo, Arce llegó a un acuerdo con la Compañía de Salitres para la construcción de la línea férrea desde Pampa Alta hasta el límite del departamento del Litoral ocupado por Chile. Ambas compañías se comprometían a organizar una sociedad para continuar la construcción del ferrocarril hasta Huanchaca, después de que se obtuviese la autorización del Congreso Boliviano. El 20 de enero 1887, la Compañía de Huanchaca adquirió en Valparaíso de la Compañía de Salitres, los derechos y acciones del ferrocarril de Antofagasta hasta el límite del departamento del Litoral.

La construcción del ferrocarril se detuvo en la línea que demarcaba el territorio administrado por Chile, por la oposición de los políticos liberales, que decían que el ferrocarril iba servir para que Chile invadiera Bolivia. Arce prosiguió la construcción del ferrocarril hasta la ciudad de Oruro, durante el periodo de su presidencia (1888 – 1892). La construcción del ferrocarril hasta Oruro fue financiada enteramente por la Compañía Huanchaca. El ferrocarril Antofagasta – Oruro fue inaugurado en mayo de 1892. Para la administración del ferrocarril desde Antofagasta, se formó una compañía que se denominó “The Antofagasta and Bolivia Railway Company Limited”.

Durante su gobierno, Aniceto Arce se dedicó a organizar al país y a cambiar su estructura económica, mediante el desarrollo de la industria y la construcción de vías de comunicación. Para consolidar a la república, Arce emitió el 3 de diciembre de 1888 la “Ley de Organización de la República”, que estuvo vigente en los 50 años siguientes. Se preocupó por dotar a Bolivia de instituciones, leyes y reglamentos que la conduzcan por los caminos del desarrollo. Fundó el Colegio Militar del Ejército, para que Bolivia disponga de un ejército profesional, que no lo tuvo en la Guerra del Pacífico. Dio un fuerte impulso a la industria agrícola e industrial. Buscó introducir la industria siderúrgica. Dictaminó la ilegalidad del pongueaje con la resolución del 27 de enero de 1891, por lo que tuvo una dura oposición de los terratenientes.

Aparte de la construcción del ferrocarril de Antofagasta a Oruro, las grandes obras de Aniceto Arce fueron: introducción de la maquinaria en las industrias minera y agrícola, la extensión del telégrafo a la mayor parte de los centros poblados del país, la construcción de caminos, puentes, edificios públicos, acueductos y obras de mampostería para la conservación de suelos. Según lo reconoció Simón I. Patiño, el ferrocarril Antofagasta – Oruro hizo posible el desarrollo de la minería del estaño, que fue el sostén de la economía, cuando el precio de la plata dejó de ser atractivo para la minería.

Aniceto Arce dedicó su vida y fortuna a impulsar el desarrollo de Bolivia. Cuando dejó el Gobierno, si bien no estaba pobre, su fortuna quedó apreciablemente reducida. Consagró su vida al impulso del progreso material, intelectual y moral del país, en la medida que le fue posible.

viernes, 6 de junio de 2025

Reflexiones sobre la batalla de Tacna

 

I

Muy poco se habla de la batalla de Tacna, que tuvo lugar hace 145 años el 26 de mayo de 1880, en la cual Bolivia y Perú presentaron al ejército invasor chileno su última esperanza de poder detenerlo y expulsarlo de los territorios de Atacama (departamento del Litoral) y Tarapacá (departamento peruano) que habían sido ocupados por un poderoso ejército chileno. La batalla de Tacna está magistralmente relatada por Roberto Querejazu Calvo en su libro “Guano, Salitre, Sangre”. A continuación se presenta un resumen de este relato.

El general Narciso Campero eligió a la meseta de Intiorco, a 10 Km de la ciudad de Tacna, para esperar y enfrentar al ejército chileno. Ubicó a las divisiones en sus sitios de combate, alternando a las peruanas con las bolivianas. Se hicieron ejercicios de defensa y ataque.

El ejército aliado en la noche previa al día de la batalla, hizo un intento fallido de sorprender al ejército chileno que estaba acampado a 11 Km en Quebrada Honda. Sorprendidos por la camanchaca o niebla del desierto, el ejército aliado se perdió en el terreno y tuvo que regresar a sus posiciones de combate, a donde llegaron entre las 6 y las 8 de la mañana. Cuando se disponían tomar desayuno, se produjo el toque de generala avisando que el ejército chileno se encontraba a la vista. Todos los batallones ocuparon el lugar que tenían señalado para enfrentar al enemigo.

El ejército aliado estaba distribuido en tres alas, el ala derecha comandada por el contralmirante Lizardo Montero, la del centro por el coronel Miguel Castro Pinto y la de la izquierda por el coronel Eliodoro Camacho. Estaba compuesto por 12.000 combatientes, 6.500 peruanos y 5.500 bolivianos. Como artillería tenía 17 cañones y seis ametralladoras. Su caballería no pasaba de 300 jinetes. El ejército chileno contaba con 19.600 combatientes, gran cantidad de baterías de montaña y campaña operadas por 1.950 hombres y una caballería de 2.300 jinetes.

El ejército boliviano estaba compuesto en su mayor parte por voluntarios sin ninguna preparación militar, los más antiguos habían estado en Tacna vegetando durante trece meses sin realizar ejercicios militares y los nuevos de la Quinta División habían llegado desgastados por la penosa marcha de cinco meses por el gélido altiplano. Algunos soldados, como los del batallón Loa, tenían experiencia de combate en Pisagua, San Francisco y Tarapacá. Otros tenían la experiencia de combates en los golpes de estado.

La batalla se inició con el duelo entre las artillerías, que no tuvo mayores efectos. Las unidades de la primera división del ejército chileno, con sus 3.200 combatientes, se lanzó en ataque contra el ala izquierda comandada por el coronel Camacho. Sus combatientes resistieron con mucho valor el ataque. El batallón Sucre compuesto por jóvenes adolescentes de la ciudad de Sucre, penetraron profundamente en el campo enemigo, pero a un costo muy alto que significó su aniquilación en un 81 %. Cuando la resistencia se hizo precaria, el coronel Camacho pidió al general Campero refuerzos, quien le mandó a los batallones Aroma y Colorados. Los dos batallones lograron recuperar el terreno perdido. Su avance fue detenido por el ataque de un batallón de la caballería chilena que lograron dispersar, pero ya no pudieron contra la tercera división chilena y tuvo que replegarse.

En las alas del centro y de la derecha los aliados combatieron también con mucho valor, resistiendo el ataque chileno de la segunda y cuarta división respectivamente. A las cuatro horas de combate, los aliados llegaron al límite de sus fuerzas. En cambio el ejército chileno contaba con la tercera división que recién comenzaba a entrar en combate, con su caballería casi intacta y con una reserva de 4.300 hombres. Superados numéricamente por el ejército chileno, sin contar con mayores refuerzos, los combatientes que quedaban, agotados y sin municiones, tuvieron que replegarse. El general Campero se reunió con el contralmirante Montero, jefes que habían sobrevivido al combate y el prefecto de Tacna, decidieron que el ejército aliado sobreviviente se retirase del campo de batalla. Los bolivianos iniciaron el camino de regreso a su patria.

En el camino de regreso, en Yarapalca, el general Campero escribió el 27 de mayo de 1880 al Presidente de la Convención Nacional: “Señor: el día de ayer, en una meseta situada a dos leguas de Tacna, después de un reñido y sangriento combate de 4 horas, fue deshecho el ejército aliado de mi mando. Hubo momentos en los que la victoria parecía balancearse, más la gran superioridad del enemigo, en número, calidad de armamentos y demás elementos bélicos, hizo inútiles todas mis disposiciones y los esfuerzos de los bravos defensores de la Alianza”.

 

II

Bolivia jugó su última carta en la batalla de Tacna para expulsar al ejército chileno, que había tomado por las armas el departamento del Litoral, junto con Perú que tenía ocupado su departamento de Tarapacá. Pero ambos países tenían que enfrentar a un ejército muy bien preparado. Bolivianos y peruanos combatieron con mucho valor, pero no pudieron con la superioridad del ejército chileno en hombres, armas y preparación militar. Los bolivianos que murieron en Tacna fueron tan héroes como Eduardo Abaroa, pensemos en los colegiales del regimiento Sucre, que renunciaron a una vida de bienestar y prosperidad que hubieran tenido en Sucre, con la riqueza de las familias a que pertenecían, para morir defendiendo al menos el honor de Bolivia.

La mujer boliviana estuvo presente en la batalla de Tacna. Después de la batalla, mujeres de pollera recorrían el campo de batalla buscando al esposo, a la pareja o al hijo, que no volvió a Tacna, algunas llevando una criatura en la espalda o llevando un niño de la mano. Cuando encontraban al que buscaban, caían de rodillas a su lado abatidas por el dolor. Era el compañero de vida al que habían seguido cargando víveres y ollas, para servirle de apoyo moral, cocinera y amante. El último servicio que le hacían era cavarle una tumba. También había madres que encontraban al hijo que había caído defendiendo a la patria.

Veamos el penoso camino que tuvo que recorrer el país para llegar a la batalla de Tacna, a la que nunca debía haber llegado.

Hacía el año 1842 comenzó la incursión de explotadores chilenos en el departamento del Litoral, junto con ocupaciones que hacía la armada chilena de territorio boliviano. El 20 de agosto de 1857, la corveta de guerra Esmeralda impuso el dominio de Chile hasta el paralelo 23, por encima de la bahía de Mejillones, donde se habían descubierto enormes depósitos de guano. Durante el gobierno de José María Achá se produjo una disputa entre un contratista que respondía al Gobierno Boliviano y otro que respondía al Gobierno Chileno, por la explotación del guano de Mejillones. El contratista chileno fue apresado por el Gobierno Boliviano. Como represalia el Gobierno Chileno envió dos barcos de guerra, que ocuparon el puerto de Mejillones y tomaron posesión de los depósitos de guano. Ante estas acciones de guerra, el Congreso Boliviano autorizó al poder ejecutivo a declarar la guerra a Chile. Para procurar un arreglo pacífico con el Gobierno de Chile, el Gobierno envió a Santiago a don Tomás Frías. El canciller chileno Manuel Tocornal, al final de las conversaciones declaró que “Chile no podía abstenerse de ejercer los actos propios de la soberanía en el territorio que posee”. Ante el fracaso de la misión, el Congreso Boliviano desistió de declararle la guerra a Chile, por carecer de los medios materiales para sostener una guerra con un país de mayor poder bélico, pero sin renunciar al derecho que tenía sobre el territorio usurpado.

La decisión del presidente Mariano Melgarejo de integrar la alianza que Chile formó con Perú y Ecuador para defenderse de una flota española que estaba amenazando su independencia, hizo cambiar la actitud de Chile con respecto al conflicto de límites que tenía con Bolivia. En reconocimiento del apoyo y la amistad que Bolivia le daba, Chile le ofreció que “podía redactar el tratado de definición de fronteras en los términos que le dictase la conciencia de sus derechos territoriales, Chile lo aceptaría sin regateos”. El canciller chileno Vergara Albano propuso que “si Bolivia lo prefería, Chile estaba dispuesto a firmar el tratado de límites”. El canciller boliviano Mariano Muñoz respondió que “no queriendo quedar a menor altura de sentimientos, ello podía aplazarse”. En mayo de 1866 la flota española se retiró y volvió a España. Una vez que desapareció la amenaza, el gobierno chileno cambió su actitud con Bolivia, ya no estaba dispuesto a hacer concesiones gratuitas y a renunciar al guano de Mejillones.

Lo que si obtuvo Bolivia es el tratado de límites de 1866, en el que se establecía que el límite entre los dos países era el paralelo 24 y que los beneficios del guano y los minerales que se encontraran entre los paralelos 23 y 25 se dividirían entre los dos países. Fundamentalmente se obligó a Chile a reconocer la soberanía de Bolivia sobre la península de Mejillones y el territorio al norte del paralelo 24.

El siguiente conflicto con Chile se produjo durante el gobierno de Agustín Morales, fue por la ubicación del yacimiento de plata que surgió en Caracoles. Según el gobierno chileno, el yacimiento estaba ubicado entre los paralelos 23 y 24, por lo que Chile tenía derecho a la mitad de los impuestos que se cobraban, por la exportación de los minerales de Caracoles. El conflicto se arregló amigablemente, según instrucciones del presidente Morales de evitar “un conflicto que le diese a Chile pretexto para apoderarse de todo el Litoral boliviano”. Se firmó un protocolo que reiteraba el tratado de 1866, que fue aprobado por Congreso Chileno y rechazado por el Congreso Boliviano.

 

III

Al haber sido rechazado el protocolo, el Gobierno Chileno envió una misión diplomática a La Paz para defender los intereses chilenos y exigir el cumplimiento del tratado de 1866. Habiendo fallecido el presidente Agustín Morales, fue reemplazado por don Adolfo Ballivián. En noviembre de 1873, la Asamblea Legislativa reunida en Sucre aprobó un impuesto del 6 % sobre la extracción de minerales en toda la república, lo que afectaba a la explotación de minerales en Caracoles. El representante chileno Walker Martínez advirtió que la aplicación del impuesto podría traer graves consecuencias, como el rompimiento de relaciones entre los dos países, lo que podría traer a su juicio “solo ruina y desprestigio”. Añadía que “la unión es lo que más conviene, para que la industria y el comercio prosperen en el Litoral, para beneficio de los dos países”.

Al Gobierno de Chile no le convenía un rompimiento con Bolivia, puesto que estaba en un serio conflicto de límites con la Argentina, que podría derivar en un conflicto armado, por lo que instruyó a su representante llegar a un acuerdo con el Gobierno de Bolivia. Con el representante boliviano Mariano Baptista decidieron, siguiendo los propósitos de sus gobiernos, en substituir el tratado de 1866 en uno nuevo. En un muy poco tiempo, redactaron un nuevo tratado, que firmaron el 6 de agosto de 1874. El tratado ratificó al paralelo 24 como límite entre las dos repúblicas y la partición de beneficios de los depósitos de guano que se encontraban entre los paralelos 23 y 24. El artículo cuarto estipulaba que las personas, industrias y capitales chilenos que operaban dentro de estos paralelos, no sufrirían ningún aumento en los impuestos por 25 años.

El presidente Ballivián falleció y asumió la presidencia don Tomás Frías. Los sectores políticos que querían llegar al gobierno, tomaron como bandera política la oposición al tratado. El ministro Mariano Baptista tuvo que defenderlo muy acremente en las sesiones a la que fue llamado por la Asamblea Legislativa. Justificó la partición de beneficios, porque era la única solución práctica para conciliar los intereses de los dos países. Justificó el artículo cuarto, con un análisis que hizo de la situación en que se encontraba el Departamento del Litoral, desconectado del territorio nacional y donde “apenas se deja sentir el aliento de la vida civil y política del interior, donde no podemos intervenir ni con los elementales recursos de la vida económica”. Expuso la cruda realidad de la ocupación chilena del Litoral, la poca presencia de población boliviana y la ausencia de capitales bolivianos. Finalmente el tratado de límites fue aprobado por la Asamblea.

Entre los paralelos 23 y 24, el salitre fue la tercera riqueza que ocasionó el conflicto por el que el gobierno de Chile procedió a ocupar el Departamento del Litoral. Durante el gobierno de Mariano Melgarejo comenzó la explotación del salitre por la sociedad Melbourne Clark y Compañía, constituida por capitales británicos y chilenos. Durante el gobierno de Agustín Morales, la sociedad obtuvo una superficie para explotar salitre, donde se encontraban los yacimientos Salar del Carmen y Las Salinas. Para explotar los dos yacimientos, la sociedad que era de responsabilidad limitada, se convirtió en sociedad anónima con la emisión de bonos en la bolsa de Santiago. La nueva sociedad tomó el nombre de “Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta”.

Antes de que se realizaran las elecciones para elegir al presidente de la república, el general Hilarión Daza apresó al presidente interino Tomás Frías y se declaró presidente. El 10 de febrero de 1878 la Asamblea aprobó un impuesto de 10 centavos por quintal de salitre explotado por la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta. El presidente Daza decidió hacer efectivo el cobro del impuesto, ignorando la nota que el representante chileno presentó, haciendo saber que el Gobierno de Chile “daría por anulado el tratado de 1874, si se insistía en la vigencia del impuesto de 10 centavos”. También ignoró la disposición del Gobierno de Chile de discutir “tranquila y amigablemente para arribar a un acuerdo común y si ello no fuera posible, habría llegado la oportunidad de entregar el punto controvertido al fallo de una potencia amiga”. Desdeñó también la oferta de Aniceto Arce de construir un ferrocarril que uniese el Litoral con el interior del país, lo que Arce hizo cuando el Litoral ya estaba en poder de Chile.

El Gobierno ordenó al prefecto de Antofagasta Severino Zapata, a hacer efectivo el cobro del impuesto de 10 centavos por quintal de salitre exportado por la Compañía de Salitres. El cobro no se hizo efectivo y el prefecto procedió al embargo y al remate de los bienes de la compañía. El prefecto Zapata advirtió al gobierno de la imposibilidad de realizar el remate, de las acciones agresivas de la población chilena y la inminente intervención de Chile, por “las destempladas notas que se han cambiado con el cónsul de Chile, … y por la presencia en nuestras costas de un buque de guerra”. No obstante estas advertencias, el prefecto fue conminado, por decisión del presidente, de llevar a efecto todos los efectos del juicio coactivo, hasta obtener la adjudicación de los bienes de la compañía en favor del fisco. Finalmente el gobierno dispuso la rescisión del contrato con la Compañía de Salitres, creyendo que no habiendo contrato, no había a quien cobrar el impuesto. No habiendo impuesto, no había violación del tratado de 1874 y no cabría alguna intervención del Gobierno de Chile, que ya había decidido la ocupación de Antofagasta.

 

IV

Al amanecer del 14 de febrero de 1879 llegaron a Antofagasta los buques de guerra Cochrane y O´Higgins. A las ocho, del Cochrane bajó un bote con un capitán y una tropa de soldados y entregaron un mensaje al prefecto Zapata del “Comandante en jefe de las Fuerzas de Operaciones en el Litoral Boliviano”, que decía: “Considerando el Gobierno de Chile roto por parte de Bolivia el Tratado de 1874, me ordena tomar posesión con las fuerzas de mi mando del territorio comprendido en el grado 23”.

Chile podía haber reivindicado sus derechos en el territorio comprendido entre los paralelos 23 y 24, pero inició una guerra de conquista con el fin de apoderarse del Departamento del Litoral de Bolivia y del Departamento de Tarapacá del Perú. Chile reunió un fuerte ejército en Antofagasta y concretó la toma del Litoral boliviano. Solo encontró una débil resistencia de 135 defensores en Calama el 23 de marzo de 1879. Con buques blindados de mayor calibre, la armada chilena capturó al Huáscar, el único buque de guerra que tenía el Perú, con lo que obtuvo el dominio sobre el mar. Para la conquista del Departamento de Tarapacá, el ejército chileno desembarcó en Pisagua. En San Francisco derrotó al ejército Perú boliviano, ocasionando su desbande. Con lo que quedaba del ejército peruano (incluyendo el regimiento Loa boliviano) y el ejército boliviano, que improvisadamente se pudo reunir en Tacna, los aliados se dispusieron en Tacna a presentar batalla al ejército chileno, cuyo relato hemos presentado en la primera parte de este artículo.

De regreso a La Paz, el general Narciso Campero recibió un correo, en el que se le comunicaba que la Convención Nacional lo había elegido como Presidente Constitucional de la República. Durante su presidencia, Mariano Baptista fue enviado a Tacna a negociar un tratado de paz con su amigo personal Eusebio Lillo, gobernador de los territorios ocupados. En la primera entrevista, Lillo presentó a Baptista un memorándum en el cual Chile le ofrecía a Bolivia entregarle los territorios de Arica, Tacna y Moquegua, la construcción de un ferrocarril del Litoral a los departamentos del sur, crédito para construir otro de la costa a los departamentos del norte y libre tránsito a perpetuidad por los puertos chilenos. El tratado ligaba a los dos países en una unión de sus intereses comerciales, industriales, políticos y de defensa. Como paso previo para discutir y arribar al tratado, podría fijarse una tregua. Baptista envió el memorándum a La Paz y pidió plenos poderes para firmar la tregua. Lillo pidió también poderes a Santiago, los cuales le fueron concedidos, pero a Baptista le fueron negados. Una de las razones era que no se podía sacrificar al aliado y había que consultarle previamente.

Agobiado por la ocupación chilena, que era prácticamente solo de Lima, Perú firmó el 20 de octubre de 1883 el tratado de Ancón, que dio a Chile “la propiedad perpetua e incondicional del Departamento de Tarapacá” y la posesión de Tacna y Arica hasta que un plebiscito, a realizarse en 1893, decidiese su soberanía. Con este tratado, el Perú comprometió radicalmente la soberanía de Bolivia sobre el Litoral y la posibilidad de obtener Arica y Tacna como una alternativa de salida al mar.

Ante la amenaza de una invasión y por la difícil situación en que se encontraba el país, el gobierno decidió enviar una misión diplomática a Santiago a negociar un acuerdo de paz, que asegure las condiciones indispensables para la supervivencia de Bolivia, una de las cuales era una salida soberana al mar. Pero los enviados Salinas y Boeto tuvieron que firmar el 4 de abril de 1884 el documento de tregua impuesto por el Gobierno de Chile, a fin de evitar una invasión que tenía preparada este gobierno.

Durante los gobiernos conservadores de Gregorio Pacheco, Aniceto Arce y Mariano Baptista se realizaron gestiones para obtener la posesión de Arica y Tacna, que no prosperaron. El primer presidente liberal coronel José Manuel Pando, que después de la batalla de Tacna era (como todos los miembros del partido liberal) partidario de seguir guerreando contra Chile, pero ya habían pasado 20 años de la batalla de Tacna y la cruda realidad era que Bolivia ya no podía hacer nada para restablecer su calidad de país con territorio marítimo. El presidente Pando y su gobierno asimilaron la situación y adoptaron una nueva política basada en obtener de Chile una compensación económica para construir ferrocarriles que uniesen a Bolivia con el océano Pacífico y vinculasen internamente sus principales ciudades y facilidades para realizar su comercio exterior a través del Pacífico.

El gobierno del presidente Pando inició conversaciones para negociar un tratado de paz siguiendo los lineamientos de su nueva política. El tratado de paz fue firmado por su sucesor don Ismael Montes el 20 de octubre de 1904, que reconoce a Chile el dominio absoluto y perpetuo del Departamento del Litoral, el compromiso de construir un ferrocarril desde el puerto de Arica hasta la ciudad de La Paz, el pago de obligaciones por garantías para construir ferrocarriles a lo largo de todo el territorio, la entrega de la suma de 300.000 libras esterlinas y el reconocimiento a Bolivia del más libre tránsito comercial por su territorio y puertos del Pacífico.

 

V

El tratado de 1904 significó para Bolivia la pérdida de su Litoral, hecho que nunca fue aceptado por los bolivianos. Se considera que Bolivia sufrió por parte de Chile una usurpación injusta y violenta de ese territorio marítimo y que tiene derecho a una salida soberana al océano Pacífico. En los 120 años que han pasado del tratado de 1904, se han hecho gestiones ante organismos internacionales para obtener una salida soberana al mar, que no tuvieron éxito y que culminaron con la gestión del gobierno de Evo Morales ante la Corte Internacional de Justicia, que en 2018 ratificó la vigencia del tratado de 1904 y dictaminó que Chile no tenía nada que reconocer a Bolivia.

Los que negociaron el tratado de 1904, José Manuel Pando e Ismael Montes, reconocieron que la pérdida del Litoral era irreversible, que la obtención de una salida soberana era impracticable y que lo mejor para Bolivia era aceptar la cruda realidad y concentrarse en el desarrollo del país. La mejor aproximación que tuvo Bolivia para lograr la reivindicación marítima, fue cuando Pinochet ofreció un corredor situado en su frontera con el Perú. Lo hizo porque temía que se produjera un conflicto armado con la Argentina y Bolivia se convirtiera en aliado de esta nación.

El fuerte sentimiento de reivindicación marítima de los bolivianos, se ha expresado en un profundo resentimiento con los chilenos, en muchos casos con un patriotismo barato de odiar a Chile y con gobiernos que usaron la reivindicación, como una política de buscar el apoyo popular. Evo Morales creyó que logrando la reivindicación marítima, se iba consagrar como el eterno gobernante del país. Se han presentado proposiciones absurdas como la de no utilizar puertos chilenos, cuando se eligen los puertos para la exportación considerando el aspecto económico y para la importación, las que eligen los puertos son las compañías navieras. La consigna para la caída del gobierno democrático de Gonzalo Sánchez de Lozada fue que no se exportara gas por un puerto chileno y ahora se utiliza el puerto de Arica para importar combustibles y quizá se tenga que usarlo para importar gas.

El sentimiento de enclaustramiento no tiene mucha validez, ya que no tenemos costa marítima, pero nuestra situación geográfica no ha cambiado, estamos cerca al mar y se tiene una conexión íntima con el océano Pacifico. Desde que apareció el hombre en la costa y en el altiplano, tuvieron entre sus habitantes una relación estrecha, incluso familiar. El agua dulce de la costa proviene de las montañas. Tarapacá y Atacama fueron parte del imperio de Tiwanaku. Esa relación continúa en el presente. Arica, Iquique y Antofagasta se relacionan económicamente más con Bolivia que con el resto de Chile. El folclore del norte de Chile es el folclore boliviano. Hay que recordar que Arica, que nunca fue boliviano, ha sido el puerto histórico de Bolivia y sigue siendo el puerto que sirve a la economía del país y es el destino de los bolivianos para disfrutar del mar. Iquique es el puerto donde los bolivianos adquieren mercaderías de valor y Antofagasta es el puerto que sirve a Bolivia para la exportación de sus minerales.

La historia ha demostrado que es mejor estar en buenas relaciones con Chile, que estar en guerra con él. No se puede culpar a los chilenos de hoy día por la pérdida del Litoral, fueron los chilenos de hace más de 140 años los que nos lo arrebataron. Pero es también verdad que los bolivianos de ese tiempo, no hicieron lo que se tenía que hacer para conservarlo y habido la actuación de un caudillo irresponsable, que solo quería gozar del poder, el que llevó a Bolivia y Perú a una guerra que nunca debía haber ocurrido.

En los primeros 55 años de la república, Bolivia era un feudo de los caudillos, prácticamente no había país. A los 145 años de la batalla de Tacna, gracias al gobierno de un caudillo de la misma laya que el caudillo de ese tiempo, Bolivia se encuentra en similares condiciones. Es un país con una aguda crisis económica, al que nuevamente se tiene que reconstruir. Se tiene que restituir la justicia, el estado de derecho y el principio de autoridad. No se tiene instituciones que manejen el aparato del estado. Lo que se ha instituido son los bloqueos, la toma de propiedades, el contrabando, la minería ilegal, la quema de bosques y el irrespeto a la ley. El caos y el desorden imperan en el país.